Inclusión Financiera
Informe de Inclusión Financiera
Segundo Semestre 2025
Informe semestral orientado a comunicar el estado de la inclusión financiera en el país, las medidas adoptadas en la materia y, a través de métricas específicas, monitorear el avance de la inclusión financiera de la población.
Índice
Capítulos
Síntesis ejecutiva
Tabla de indicadores
1. Acceso a servicios financieros
1.1. Puntos de accesos físicos y entorno digital
2. Uso de los servicios financieros
2.1. Medios de pago electrónicos
2.2. Modalidades de ahorro e inversión de las personas humanas
2.3. Crédito a personas humanas
2.4. Crédito a unidades productivas
Síntesis ejecutiva
La cantidad de personas humanas con cuentas se ubicó en torno a 37,8 millones a diciembre de 2025, lo que significó un incremento neto interanual de 600 mil personas. La tenencia conjunta de cuentas bancarias y de pago continuó expandiéndose, con un aumento de 6 p.p. respecto de diciembre 2024, alcanzando al 74% de los titulares. Las personas con cuentas en moneda extranjera aumentaron en 4,6 millones, representando 62% de los cuentahabientes.
El uso de medios de pago electrónicos siguió ampliándose, con una base de usuarios mayor: en el último trimestre de 2025 alrededor de 29,5 millones de personas realizaron pagos electrónicos, frente a 27,3 millones en el mismo período del año anterior. El ritmo de crecimiento fue más contenido, explicado por una moderación en el incremento de los pagos inmediatos (transferencias y pagos con transferencia), que fue parcialmente compensado por una reducción en el uso de tarjetas de débito, sin alterar la tendencia positiva del ecosistema.
El promedio mensual de extracciones de efectivo por adulto se contrajo desde 2,7 operaciones en 2024 hasta 1,7 extracciones en 2025. El monto promedio mensual de extracciones de efectivo por adulto se mantuvo prácticamente sin cambios entre 2024 y 2025. En contraposición a los indicadores de uso de pagos electrónicos, las métricas de extracciones de efectivo se encuentran en valores mínimos desde 2016.
El stock de ahorro e inversión de las personas humanas creció 12,4% interanual, impulsado principalmente por los plazos fijos en moneda local y extranjera, aunque con una marcada concentración en horizontes de corto plazo. En la misma línea, los fondos comunes de dinero continuaron ampliando su base de usuarios, pero con saldos promedios muy bajos. La capilaridad de los pagos electrónicos facilitó el acceso a este producto de ahorro.
A diciembre de 2025, 20,3 millones de individuos registraban financiamiento, un nivel cercano al máximo histórico, marcando un incremento interanual en la cobertura poblacional de 4,4 p.p., que alcanzó el 54,7%. A su vez, el saldo promedio por deudor ascendió a $4,1 millones a precios constantes, lo que implicó un aumento de 24,7% para el año 2025, registrando el valor más elevado desde enero de 2020. El crédito a largo plazo profundizó su recuperación, donde los créditos hipotecarios y prendarios registraron un aumento neto de deudores y de saldo.
Durante 2025 se observó una mayor participación de los proveedores no financieros de crédito como fuente de financiamiento de las personas humanas. El número de individuos con financiamiento de entidades financieras y de proveedores no financieros alcanzó a 6,7 millones de personas, el nivel históricamente más alto, en tanto se redujo a 7,9 millones las personas que poseen asistencias en forma exclusiva de entidades financieras.
En diciembre de 2025, el 74,6% de MiPyMEs contaba con financiamiento, lo que representó un aumento interanual de 2,9 p.p. y un incremento neto de 102 mil empresas. En paralelo, los saldos de financiamiento alcanzaron su máximo histórico al ubicarse en 50,7 billones de pesos constantes, lo que representa un crecimiento interanual de 32%.
Tabla de indicadores | Inclusión financiera en Argentina

(1) Se incluyen los puntos de acceso de las entidades financieras (sucursales, sucursales móviles, cajeros automáticos, terminales autoservicio y agencias complementarias de servicios financieros) y los cajeros automáticos operados por entidades no financieras.
(2) Promedio anual (a partir de datos mensuales).
(3) Se consideran los cuentahabientes que efectuaron al menos un débito (que pueden o no haber recibido una acreditación) en el último trimestre de cada año.
(4) A partir de julio de 2024, las entidades financieras y otros reportantes comenzaron a informar a la Central de Deudores del BCRA las personas con saldo de deuda desde $25 mil, en lugar de $1 mil como correspondía hasta junio de 2024 (Comunicación A 8001). En consecuencia, se observa una caída en la columna correspondiente al año 2024.
Introducción
La inclusión financiera se refiere al acceso y uso que tienen las personas y las empresas a diversos productos y servicios financieros útiles y asequibles que atienden sus necesidades (transacciones, pagos, ahorro, crédito y seguros) y que se prestan de manera responsable y sostenible1. La inclusión financiera cumple un rol fundamental en el desarrollo económico. El acceso y uso de los servicios financieros formales permiten a las personas administrar mejor sus ingresos y contribuyen a acumular recursos, hacer frente a gastos inesperados y estabilizar su consumo. Para las empresas, especialmente las micro y pequeñas, el acceso a financiamiento facilita la inversión productiva y la expansión de la actividad2.
El presente informe tiene como objetivo medir la inclusión financiera en el país, así como analizar los principales motores y obstáculos de este proceso. Los cambios tecnológicos, el marco regulatorio, el surgimiento de nuevos prestadores de servicios financieros o de nuevos segmentos de usuarios provocan cambios en las formas de realizar pagos, de ahorrar y en la edad en que las personas comienzan a utilizar los servicios financieros, entre otros aspectos.
Panorama general de la inclusión financiera

Durante el año 2025, la inclusión financiera en Argentina continuó expandiéndose tanto en términos de cobertura poblacional como en el saldo promedio de distintos productos. Por el lado del acceso a los servicios financieros, las personas siguieron optando por la tenencia simultánea de cuentas bancarias y de pago y sumando nuevas cuentas, en base a una creciente interoperabilidad de los proveedores de cuentas (entidades financieras -EEFF- y Proveedores de Servicios de Pago -PSP-). Al mismo tiempo, se acrecentó el número de personas con cuentas en moneda extranjera en un marco de competencia de monedas.
En términos de uso de los servicios financieros, los pagos electrónicos siguieron avanzando, aunque a menor ritmo que en años anteriores, a partir del crecimiento de las transferencias de fondos. La expansión de los pagos electrónicos tuvo como contracara una fuerte retracción de la cantidad de las extracciones de efectivo. A pesar de una expansión más moderada, la mejora en los pagos electrónicos implicó no solo un mayor uso entre quienes ya los utilizaban, sino también la incorporación de personas que antes no recurrían a estos medios de pago.
En materia de productos de ahorro, los Fondos Comunes de Dinero (FCD) ampliaron en forma significativa su base de usuarios. Estos se posicionaron como el principal instrumento de ahorro e inversión debido a su integración en billeteras digitales, la disponibilidad inmediata de fondos y la posibilidad de realizar pagos y transferencias sin rescatar los fondos de este producto.
El acceso al crédito de las personas humanas se fortaleció en cantidad de deudores alcanzando un nivel cercano al máximo histórico acompañado de un crecimiento del saldo promedio por deudor, valor más elevado desde 2020. El crédito a largo plazo profundizó su recuperación, donde los créditos hipotecarios y prendarios registraron un aumento neto de deudores y de saldo. En cuanto a la oferta, los PNFC tuvieron un rol preponderante en cantidad de deudores al tiempo que las EEFF se destacaron respecto a los saldos financiados.
El financiamiento a MiPyMEs evidenció una evolución favorable en términos de números de unidades productivas que accedieron al crédito como de intensidad de uso dado que el saldo de financiamiento alcanzó su máximo histórico, destacándose que una parte sustancial del crecimiento del saldo total estuvo explicado por empresas que no contaban con financiamiento un año antes. La desagregación por tamaño continuó mostrando mejoras para todas las categorías. Las empresas micro experimentaron el mayor aumento en términos de acceso, mientras que las pequeñas registraron el mayor incremento de saldo promedio.
Este desempeño de las distintas dimensiones de la inclusión financiera se dio en un contexto de una recuperación sectorialmente heterogénea de la actividad económica con un aumento interanual (i.a.) del Producto Interno Bruto de 2,1% y del consumo privado de 4,1% en el cuarto trimestre de 2025. En efecto, la evolución de los niveles de actividad de los sectores más intensivos en mano de obra condujo a que el mercado laboral mostrara una reducción de la cantidad de ocupados (0,7% i.a.), con una caída de 1,2% i.a. en la cantidad de asalariados privados registrados3. Esta dinámica se dio en un contexto en el que los salarios privados registrados cayeron 1,5% i.a. en términos reales4, al tiempo que los salarios privados no registrados acumularon -según los últimos datos disponibles- subas cercanas al 10% real en los primeros 9 meses de 2025 respecto al año 2024. En este marco, la tasa de desocupación se incrementó en 1,1 puntos porcentuales (p.p.) respecto del cuarto trimestre del año previo, pasando de 6,4% a 7,5%5. Por su parte, el índice de patentamientos registró un incremento interanual de 16% en el cuarto trimestre del año, impulsado por aumentos del 9% en automóviles y del 20% en motos.
Las tasas de interés activas y pasivas de la economía durante el año 2025 se vieron afectadas por el proceso electoral. Tras conocerse el resultado de las elecciones legislativas nacionales, las tasas de interés del mercado monetario se normalizaron. En particular, la de los préstamos personales se mantuvo relativamente estable hasta agosto, en torno al 70% nominal anual, para luego aumentar, en promedio, casi unos 10 p.p. en septiembre y mantener esos niveles hasta noviembre. A partir de diciembre, se observó un descenso hasta valores similares a los de comienzo del año. Por su parte, las tasas de interés de depósitos a plazo fijo del sector privado presentaron una trayectoria similar, con valores alrededor de 30% nominal anual hasta julio y registros cercanos a 47% en los tres meses siguientes, para finalizar el 2025 por debajo de los valores del inicio del año.
A pesar del mayor alcance de los servicios financieros formales, la inclusión financiera en Argentina aún presenta oportunidades de mejora en términos de pagos electrónicos, ahorro y crédito. Por un lado, los pagos electrónicos tienen margen para converger hacia los niveles de operaciones observados en países de ingresos similares. Por su parte, el ahorro canalizado a través de fondos comunes de dinero posee un carácter predominantemente transaccional, más que con fines precautorio o de largo plazo, mientras que el crédito a las personas humanas continúa concentrado en productos de corto plazo vinculados al consumo al mismo tiempo que existen personas humanas sin uso de financiamiento.
1. Acceso a servicios financieros
1.1. Puntos de accesos físicos y entorno digital
A diciembre de 2025, el sistema financiero contaba con 42.380 puntos de acceso a servicios financieros (PDA), con presencia en el 43% de las localidades y alcance al 93,8% de la población adulta del país6.
La cobertura de la infraestructura física se sustenta principalmente en la presencia de cajeros automáticos (ATMs) y agencias complementarias de servicios financieros (ACSF), que a diciembre de 2025 se encontraban disponibles en el 40% y 30% de las localidades, respectivamente. La combinación plena de PDA, es decir al menos un punto de cada tipo, estaba presente en 13% de las localidades, que abarcaban un 83% de la población adulta del país. Por otra parte, un 10% de las localidades contaba exclusivamente con ATM, un 3% únicamente con ACSF y un 5% disponía de ambos tipos de puntos de acceso. No obstante, estas configuraciones tienen baja relevancia en términos poblacionales, ya que en conjunto abarcan apenas el 4% de la población del país, lo que indica que se trata mayormente de localidades de menor tamaño en comparación a las que registran una oferta plena de puntos de acceso.

Durante el segundo semestre del 2025, se registró una reducción significativa de la red de ACSF por parte de una entidad financiera (EEFF), tras discontinuar los puntos que no registraban actividad. Esto implicó una contracción cercana al 50% de este tipo de PDA y, consecuentemente, una disminución de 9 puntos porcentuales (p.p.) en la cobertura territorial de este PDA. Actualmente, las EEFF cuentan con contratos con las redes de cobranza extrabancaria de impuestos y servicios, compuesta en total por alrededor de 25.000 puntos de atención, para que actúen como ACSF. Estos contratos pueden comprender a todos los puntos de atención de una empresa de cobranza extrabancaria o bien a un subconjunto de estos, en virtud de la región a cubrir por la EEFF y/o las capacidades técnicas del punto de atención. Cabe señalar que la cobertura de localidades y de la población en julio de 2019, cuando no operaban ACSF en el país, alcanzaba a 41,9% y 91,3%, respectivamente; valores más bajos que los de diciembre 2025.
En paralelo, la red de sucursales continuó mostrando una tendencia descendente, con una caída interanual de 6,3%. Sin embargo, el impacto sobre la cobertura fue acotado: entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, la proporción de localidades con sucursales cayó 0,4 p.p. y la de adultos con cobertura de sucursales disminuyó 0,1 p.p., atento que los cierres ocurrieron en localidades que contaban con otras sucursales.
La reducción en el número de sucursales pudo haber incidido en la contracción de los ATM ubicados dentro de ellas, que registraron una caída interanual del 2,4%. Este efecto fue parcialmente compensado por el aumento de los ATM instalados fuera de sucursales y por la expansión de los ATM no bancarios. Los ATM ubicados fuera de las sucursales, operados tanto por EEFF como por proveedores no financieros, contribuyen a ampliar la capilaridad de la infraestructura física y facilitan la gestión del efectivo por parte de los usuarios. No obstante, el cambio de tendencia observado en las extracciones de efectivo (ver sección de Medios de pago electrónicos), así como la expansión de esquemas que permiten extraer dinero en comercios, podrían incidir sobre la necesidad de ATMs.
En conjunto, la evolución de los PDA sugiere un proceso de reconfiguración de la infraestructura física de las EEFF. Por un lado, la creciente adopción de canales electrónicos para operaciones transaccionales, junto con la menor utilización de efectivo, impulsa a las EEFF a expandir y mejorar los canales automatizados (como ATM y TAS) y a delegar parte de estas operaciones en corresponsales (ACSF) y redes de cajeros no bancarios. Por otro lado, las entidades reorientan su presencia física hacia espacios destinados a la comercialización de productos de mayor valor agregado. Esta tendencia se encuentra en línea con una dinámica global de disminución de los PDA tradicionales7 .
En Argentina, los elevados niveles de adopción digital favorecen el uso de canales digitales para el uso y consulta de servicios financieros. La última edición de la encuesta Global Findex (2025), reveló que cerca del 85% de la población adulta argentina utilizaba el teléfono móvil diariamente y el 78% reportaba uso cotidiano de Internet8 . Considerando a las personas que realizaron pagos electrónicos en todos los trimestres del año, se desprende que una proporción significativa de la población utiliza de manera recurrente los canales electrónicos de las EEFF para realizar operaciones, sustituyendo parte de las transacciones que anteriormente se llevaban a cabo de forma presencial.
No obstante, la infraestructura presencial continúa cumpliendo un rol relevante, aunque su función en el acceso y uso de los servicios financieros está en proceso de transformación. Más que expandir la cobertura, actualmente cumple funciones como atención de segmentos con menor adopción digital, provisión de efectivo, asesoramiento, captación de recursos y profundización del crédito. En este sentido, las funciones de asesoramiento financiero y de originación de crédito podrían no ser tan sencillas de sustituir de manera integral por canales digitales.
1.2. Tenencia de cuentas9
La cantidad de personas humanas (PH) con cuentas se ubicó en torno a los 37,8 millones a diciembre de 2025, lo que implicó un incremento neto de 600 mil respecto al mismo mes del año anterior. En el último año, el acceso a cuentas de la población continuó profundizando tres tendencias persistentes: la creciente tenencia de cuentas bancarias y de pago de manera simultánea, la mayor tenencia de cuentas en moneda extranjera y el incremento en la cantidad de cuentas por cuentahabiente. Es decir, en términos de inclusión financiera, la exclusión por falta de cuentas es prácticamente nula, donde los usuarios combinan la tenencia de distintas cuentas según sus necesidades y su función más destacada (pagos, cobros, ahorro).
En primer lugar, el número de personas con tenencia simultánea de cuentas bancarias y de pagos tuvo un crecimiento de 2,5 millones de personas en el último año, alcanzando a tres cuartas partes de los titulares de cuentas. En el último año, 2 millones de PH que tenían solo cuenta bancaria y 617 mil PH que tenían solo cuenta de pago migraron al grupo de titulares con tenencia conjunta. La diversificación de proveedores con los que las PH mantienen vínculos financieros radica en aprovechar los productos y beneficios comerciales que mejor se ajustan a sus necesidades. En diciembre de 2022, un 47,7% de las PH tenía cuentas en un solo tipo de proveedor10 (entidad financiera -EEFF- o proveedor de servicio de pago -PSP-), proporción que descendió a 25,9% en diciembre de 2025.

En segundo lugar, el número de individuos con cuentas en moneda extranjera registró un incremento neto de 4,6 millones durante 2025, representando el 62% de los titulares de cuentas. Asimismo, 6,9 millones de personas que ya contaban con este tipo de cuentas, incrementaron su tenencia. En este contexto, la proporción de titulares con más de una cuenta en moneda extranjera aumentó en 12,5 puntos porcentuales (p.p.), pasando de 37,5% en diciembre de 2024 a 50% en diciembre de 2025. La apertura de estas cuentas podría estar vinculada a la liberalización del mercado de cambios para la formación de activos externos.
Por último, una elevada proporción de individuos continuó incorporando cuentas. Del total de 37,8 millones de titulares a diciembre de 2025, el 46,8% (17,7 millones) abrió al menos una cuenta durante el año, aun cuando ya poseía cuentas a diciembre de 2024. Esto se reflejó en un aumento en la cantidad promedio de cuentas por titular, que pasó de 5,1 en diciembre de 2024 a 6 en diciembre de 2025, impulsado principalmente por el crecimiento en las cuentas bancarias, cuyo promedio se incrementó de 3,9 a 4,6. Este crecimiento en la cantidad de cuentas bancarias, frente a las cuentas de pago, podría explicarse por promociones comerciales, mayores facilidades para la compra y atesoramiento de moneda extranjera y el ofrecimiento de cuentas remuneradas por parte de algunas EEFF.
En paralelo, el uso de servicios financieros creció en línea con la expansión de cuentas. El porcentaje de personas humanas con actividad en sus cuentas aumentó 10 p.p. (de 77% a 87%) entre diciembre de 2024 y el mismo mes de 2025. Asimismo, se incrementó la proporción de usuarios con actividad en más de un proveedor (del 50% al 70%) y, en particular, se destacó el crecimiento de cuentahabientes con movimientos en cuatro o más proveedores, que pasó de 11% a 40%. Estos datos sugieren que las nuevas aperturas presentaron bajos niveles de inactividad.

El proceso de digitalización continuó profundizándose, consolidándose como el principal canal de expansión del sistema financiero. Durante el año 2025, 2,8 millones de PH ingresaron por primera vez al ecosistema digital —a través de cuentas en PSP y/o EEFF digitales—, más que duplicando a quienes se incorporaron por primera vez a la banca tradicional (1,1 millones). En paralelo, se observa una intensificación en el uso de estos canales digitales, ya que 9,8 millones de personas que ya contaban con cuentas en PSP y/o EEFF digitales abrieron nuevas cuentas en estos proveedores.

De este modo, la cantidad de personas con cuentas en proveedores que operan exclusivamente de forma digital alcanzó los 30,8 millones, lo que representa el 81,4% del total de cuentahabientes. Este fenómeno refleja una creciente diversificación en la tenencia de cuentas, asociada al uso más intensivo de los canales digitales, e impulsada probablemente por la mayor facilidad para el uso de las cuentas y la ausencia de barreras geográficas.
2. Uso de los servicios financieros
2.1. Medios de pago electrónicos12
En el año 2025, los medios de pago electrónicos (MPE) continuaron con su expansión, aunque a un menor ritmo. La población adulta efectuó en promedio 30 pagos electrónicos13 mensuales, un 10,7% más que en 2024. El crecimiento estuvo impulsado por los pagos inmediatos, transferencias y pagos con transferencia, que representaron 6 de cada 10 pagos electrónicos. La velocidad de crecimiento más baja estuvo afectada por la menor expansión de los pagos inmediatos y la contracción de los pagos con tarjetas de débito (-15% interanual -i.a.-) que retrocedieron a valores del año 2022.
A pesar de un crecimiento más moderado, la mejora de los pagos electrónicos no sólo habría implicado un mayor uso entre las personas que ya operaban en este ecosistema, sino también la incorporación de personas que previamente no utilizaban medios electrónicos para realizar pagos. En el último trimestre de 2025, alrededor de 29,5 millones de personas registraron pagos electrónicos desde alguna de sus cuentas, mientras que en el cuarto trimestre de 2024 lo hicieron 27,3 millones. Asimismo, la base de usuarios que realiza pagos electrónicos de manera recurrente continuó ampliándose, lo que evidencia que estos instrumentos de pago han alcanzado una adopción masiva en la población.

La desaceleración en el incremento de los pagos electrónicos también se replicó en los montos transaccionados por adulto14 , que alcanzó una variación ligeramente menor que las cantidades (9,5% i.a.). De este modo, el monto promedio por operación se mantuvo en valores similares a los del año 2024.
La relación entre los MPE y las extracciones de dinero continuó señalando el avance de los pagos electrónicos por sobre el efectivo. En 2025, por cada extracción se realizaron 18 pagos electrónicos, mientras que en 2024 se realizaron 10, en un contexto de disminución en la cantidad absoluta de extracciones durante el año. De hecho, en 2025 se observó un aumento en la participación de los medios de pago electrónicos en las ventas de supermercados, autoservicios mayoristas y comercio electrónico15 , a excepción del sector electrodomésticos donde se mantuvo sin cambios. Las transferencias y los Pagos con Transferencia (PCT) podrían estar explicando el aumento del concepto “otros medios”, que incluyen pagos con QR, que mostró el mayor crecimiento de todos los rubros.

Sin embargo, el comportamiento de las extracciones de efectivo sugiere que, si bien los pagos electrónicos siguieron ganando participación, el efectivo no perdió relevancia en términos de monto16 . Esto podría reflejar la persistencia de ciertos segmentos o actividades comerciales en los que el efectivo continuó siendo un medio de pago relevante. En el año 2025, las personas realizaron menos extracciones, pero por montos mayores, manteniendo relativamente estable el monto total retirado. Este resultado podría obedecer a una serie de factores. En primer lugar, la política comercial de los bancos que brindan límites de extracción más amplios para sus propios clientes (y muy bajos a los que no son clientes) y, en segundo término, el lanzamiento de billetes de mayor denominación en mayo y noviembre de 2024.

Asimismo, el uso de las transferencias y PCT reconfiguró el ecosistema de pagos minoristas argentino. Hasta el año 2020, los pagos con tarjetas (débito y prepaga) explicaban el 46% de las transacciones, mientras que los pagos inmediatos representaban un 16%. La evolución creciente de ambos instrumentos sugiere que, en una primera etapa, los pagos inmediatos capturaron nuevas operaciones a medida que la población incorporaba el hábito de pago electrónico, sin sustituir a las tarjetas de débito. Por sus condiciones de menores costos y acreditación inmediata para los comercios, los pagos inmediatos, en particular las transferencias, comenzaron a consolidarse como un sustituto del efectivo.
En cambio, las tarjetas de débito y prepagas, con un costo más elevado y plazo de acreditación más extenso para los comercios, tuvieron un desempeño positivo hasta 2024, pero sustancialmente menor que los pagos inmediatos. En 2025, se observa un cambio en esta dinámica, cuando la cantidad de pagos con tarjetas de débito y prepagas, en su conjunto, cayeron por primera vez desde 2016 mientras que los pagos inmediatos continuaron expandiéndose, alcanzando así un nivel tres veces superior al de los pagos con esas tarjetas (18,6 vs. 6 operaciones mensuales por adulto).
Desde la perspectiva del consumidor, este proceso se da en un contexto en que continúan ampliándose las funcionalidades y casos de uso de ambos instrumentos, lo que puede influir en la elección entre medios de pago y, en el mediano plazo, reconfigurar sus hábitos de uso. En el caso de las tarjetas, se destacan la tecnología contactless y los pagos mediante dispositivos con NFC, que impulsaron su uso en el transporte público —acompañados por campañas comerciales—, así como las tarjetas virtuales. En el caso de los pagos inmediatos, se encuentra la posibilidad de realizar transferencias y pagos con transferencias directamente de fondos que están generando rendimientos en un fondo común de dinero, tanto en cuentas en entidades financieras como Proveedores de Servicios de Pago (PSP).

Por el lado del comercio, las condiciones de cobro para las operaciones de pagos inmediatos y con tarjeta de débito no han variado en términos de comisiones y plazo de acreditación durante el año 2025. Para los pagos con tarjetas de débito, las comisiones establecidas por los tres principales adquirentes17 se mantuvieron, a diciembre de 2025, en los mismos niveles
crédito se vieron afectados por el aumento del costo de financiamiento, que encareció para el comercio la oferta de cuotas sin interés.
que en diciembre de 2024 y junio de 2025.

Durante el año 2025, la tasa efectiva anual implícita en las comisiones que cobran a los comercios por adelantos de ventas realizadas en cuotas sin interés (con o sin tarjeta)18 siguieron una dinámica similar a las tasas de los préstamos personales. Se mantuvieron relativamente estables hasta el periodo preelectoral para luego subir rápidamente y descender hacia fin de año. Esta evolución podría explicar los mínimos registrados en los pagos en cuotas durante octubre y noviembre.

Por último, sobre la cobertura poblacional de los pagos electrónicos, se destaca que de los 29,5 millones de personas que efectuaron pagos electrónicos en el último trimestre de 2025, 16,3 millones (55%) lo hicieron utilizando tanto su cuenta bancaria como de pagos, cifra que se duplicó en el término de tres años. Por otra parte, se observa que el uso exclusivo de cuentas de pago para realizar pagos electrónicos es cada vez más elevado (6,1 millones en diciembre de 2025 vs. 3,3 millones en diciembre de 2022) por parte de individuos que, en su mayoría, también poseen cuentas bancarias. En cuanto al uso habitual, se evidencia una tendencia creciente en la cantidad de usuarios que realizan pagos electrónicos de manera sostenida a lo largo de todo el año (al menos una operación en todos los trimestres), lo que puede interpretarse como un piso de adopción de estos medios de pago en la población. En 2025, 26 millones de personas realizaron pagos electrónicos en todos los trimestres del año, mientras que, en el año 2024, ese número se ubicó en 22,6 millones de individuos.
2.2. Modalidades de ahorro e inversión de las personas humanas20
Las personas humanas (PH) tienen la posibilidad de asignar su dinero entre diversos productos de ahorro e inversión, en función de sus objetivos de liquidez, plazo y relación riesgo-retorno. El stock de ahorro de las PH canalizado dentro del sistema financiero y en determinados productos del mercado de capitales representó 10,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en el cuarto trimestre de 2025, ascendiendo a $97,3 billones de pesos constantes.

El stock de ahorro de las PH creció un 12,4% interanual, impulsado principalmente por las inversiones a plazo, en particular los plazos fijos. Por su parte, los saldos líquidos también aumentaron, aunque a un ritmo menor (3,5%), con una caída en los saldos en moneda local en entidades financieras (EEFF). En este contexto, los fondos comunes de dinero (FCD) continuaron consolidándose como el principal instrumento para la remuneración de la liquidez, a pesar de la incorporación de cuentas remuneradas en algunas EEFF. En términos de moneda, los saldos en moneda extranjera registraron un crecimiento significativo en el segundo semestre del año y, como resultado, a diciembre de 2025 representaban el 36% del de los saldos totales de productos de ahorro e inversión de las PH.
Los indicadores de cobertura poblacional y de profundidad de los plazos fijos mostraron una evolución positiva en términos interanuales: la cantidad de personas humanas titulares aumentó de 2,6 millones a 2,8 millones y los saldos pasaron de representar 1,8% a 2,6% del PIB.
Por su parte, los plazos fijos en moneda local mostraron una evolución positiva en términos interanuales. La cantidad de certificados creció 9,3%, alcanzando 3,9 millones a diciembre de 2025, mientras que los saldos crecieron 34% interanual a precios constantes. Entre abril y noviembre de 2025, los plazos fijos en pesos ofrecieron tasas reales positivas y, desde agosto de 2024, se observó un diferencial de tasas a su favor frente a otros instrumentos en moneda local, lo que contribuyó a la recuperación de las colocaciones.

No obstante, su uso se concentró en horizontes cortos ya que, a diciembre de 2025, el 92,1% de los saldos correspondía a plazos de entre 30 y 44 días, mientras que los depósitos de mayor duración representaban una proporción marginal. Esta estructura sugiere que, aun cuando la reducción de la inflación contribuyó al crecimiento de este instrumento, persistirían otros factores que limitan la constitución de inversiones por plazos más prolongados.
Asimismo, los plazos fijos en moneda extranjera se destacaron por un fuerte crecimiento interanual: la cantidad de certificados aumentó 92,1%, alcanzando 278 mil certificados, mientras que los saldos crecieron 88,2% en términos reales. A diciembre de 2025, el 81,7% de los depósitos se concentraron en plazos de entre 30 y 44 días, mientras que aquellos con un horizonte superior a 60 días representaron el 16,4%, evidenciando una mayor participación de tramos más largos en comparación con los plazos fijos en pesos. Si bien las PH perciben al dólar como reserva de valor, lo que incentiva colocaciones algo más prolongadas, el plazo promedio no difiere sustancialmente del observado en moneda local. Este dinamismo de los plazos fijos en moneda extranjera se encuentra en línea con la expansión de cuentas en dólares por parte de las PH.
Por otro lado, el saldo total de los FCD representó el 1,7% del PIB a diciembre de 2025, mientras que los constituidos desde PSP alcanzaron el 0,8%. A esa fecha, 26,5 millones de cuentas de pago registraron saldos en FCD (+18,3% interanual) y se estima que el 52,3% de los titulares participó en estos instrumentos. En este contexto, los FCD se consolidaron como el principal instrumento en pesos en cantidad de usuarios 22 , aunque con saldos individuales reducidos. Además, la oferta de FCD en moneda extranjera para PH se duplicó durante el año 2025 23 .
En general, los productos de ahorro e inversión muestran una tensión entre cobertura poblacional y profundidad financiera. Por un lado, los instrumentos orientados a resguardar el valor de los saldos líquidos, como los fondos comunes de inversión, presentaron una alta cobertura, pero baja profundidad. Por otro lado, los productos vinculados al ahorro precautorio, como los plazos fijos, exhibieron una mayor profundidad relativa a los FCD, aunque con una penetración y cobertura poblacional reducidas. Además, su uso se concentró mayormente en la gestión de liquidez de corto plazo, lo que se refleja en saldos promedio relativamente bajos.
Al analizar la composición de los saldos en plazos fijos, se observa una fuerte concentración en trabajadores —tanto en relación de dependencia como independientes—, que explicaron más del 80% de los montos en ambas monedas.

En este sentido, mientras el universo de trabajadores (en relación de dependencia e independientes) a diciembre de 2025 ascendió a aproximadamente 12,9 millones de personas24 Recuadro 1 | Una nueva alternativa para la remuneración de saldos líquidos
Durante el año 2024, distintas entidades financieras (EEFF), tanto tradicionales como digitales, comenzaron a ofrecer la remuneración de los saldos en cuenta en moneda local y, en 2025, incorporaron la remuneración de saldos en moneda extranjera. Este producto permite a las personas humanas mantener sus fondos disponibles y, al mismo tiempo, obtener una rentabilidad sobre el saldo depositado, sin requerir plazos de inmovilización y con un mecanismo de activación simple25 . En términos de inclusión financiera, este producto constituye un puente entre la transaccionalidad y la inversión complementando la oferta de instrumentos disponibles en el sistema financiero (fondos comunes de dinero y plazos fijos) para la administración de ingresos y pequeños ahorros.
A partir de un relevamiento de los sitios web de las EEFF, se identificó que al menos 12 EEFF ofrecen cajas de ahorro remuneradas para personas humanas (16% del total), con las siguientes características:
predominan las opciones en moneda local (10 EEFF), con menor presencia en USD (4 EEFF);
las TNA en pesos se estructuran, en general, con esquemas escalonados según el saldo depositado. Los intereses suelen ser inferiores a los plazos fijos y los fondos comunes de inversión;
la acreditación de intereses suele ser diaria (habitualmente en días hábiles);
los topes de saldo remunerado en pesos varían entre $1 millón y $2 millones, y en dólares, típicamente en torno a USD 10 mil, aunque pueden alcanzar USD 30 mil o niveles superiores en casos específicos (como la acreditación de haberes en la EEFF).
cuatro de las 12 EEFF requieren la acreditación de haberes para acceder al producto de remuneración de saldos en cuenta.
Las cajas de ahorros remuneradas fomentan el uso de las cuentas y tienden a incrementar los saldos promedio mantenidos en el sistema financiero. Los titulares de las EEFF que ofrecen cuentas remuneradas ascienden 26,6 millones de personas, por lo que existe un amplio potencial de desarrollo y alcance dentro del sistema financiero.
2.3. Crédito a personas humanas 26
A diciembre de 2025, 20,3 millones de individuos registraban financiamiento 27 , un nivel cercano al máximo histórico de 20,4 millones alcanzado en mayo de 2024. La cobertura poblacional del crédito creció 1,8 puntos porcentuales (p.p.) frente a junio y 4,4 p.p. con relación a diciembre de 2024. A su vez, el saldo promedio por deudor ascendió a $4,1 millones a precios constantes de diciembre 2025, lo que implica un aumento de 5% durante la segunda mitad del año y de 24,7% para el año 2025, registrando el máximo valor desde enero de 2020.
Este proceso de profundización del crédito de los hogares, caracterizado por el aumento en la cantidad de deudores y el crecimiento del saldo medio de financiamiento, es relativamente reciente. Entre 2021 y 2023, el crédito a las familias se había expandido principalmente en términos de cobertura poblacional, pero con una reducción continua del saldo promedio por deudor 28 .

Durante el 2025, el aumento neto de deudores continúo siendo impulsado por las personas con financiamiento exclusivo en Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC) y por aquellas con financiamiento simultáneo en PNFC y entidades financieras (EEFF). En contraste, la cantidad de deudores con financiamiento exclusivo en EEFF mantuvo su tendencia descendente. Los PNFC, principales motores de la incorporación de nuevos deudores, registraron un incremento neto de alrededor de 2,3 millones de personas, explicado por 0,9 millones en el segmento exclusivo y 1,3 millones en el segmento compartido con EEFF. Por su parte, las EEFF mostraron un aumento neto de aproximadamente 0,9 millones de deudores, resultado de la incorporación de 1,3 millones de deudores compartidos con PNFC, parcialmente compensada por una reducción de 0,5 millones en el segmento exclusivo. Este dinamismo en la incorporación de nuevas personas al financiamiento podría obedecer a la existencia de diferencias en los esquemas de evaluación de riesgo entre ambos tipos de proveedores y, por otro lado, al hecho de que el préstamo medio otorgado por los PNFC es más bajo que el de las EEFF.
En el segmento de crédito al consumo, las tarjetas de crédito continuaron siendo el instrumento con mayor cobertura poblacional, con 14,8 millones de personas a diciembre de 2025, seguidas por los préstamos personales, con 11,9 millones de deudores. No obstante, el mayor dinamismo se observó en los préstamos personales, que crecieron de manera interanual un 22,1%, frente al 4,8% de las tarjetas de crédito. El aumento en ambas líneas de financiamiento se vio principalmente impulsado por los PNFC, que registraron un aumento interanual de 14% en su

Dentro del conjunto de crédito garantizado, los préstamos prendarios registraron un incremento del 39% en la cantidad de deudores a lo largo de 2025, tras incorporar 240 mil nuevos deudores. No obstante, el saldo promedio por deudor mostró una leve contracción en el segundo semestre, cerrando el año en $12,5 millones de pesos constantes, un 4,7% de aumento respecto de diciembre de 2024. Asimismo, el 76% de los nuevos deudores accedió al financiamiento a través de compañías financieras vinculadas a empresas automotrices, concentrando el 36% del saldo de los nuevos préstamos.
Por su parte, los créditos hipotecarios profundizaron su recuperación durante la segunda mitad del año, cuando se incorporaron 24 mil nuevos deudores. De esta manera, este tipo de financiamiento cerró el año con 43 mil altas brutas y un total de 180 mil deudores. El 44% de los deudores que tomaron préstamos hipotecarios durante el 2025 lo hicieron con un banco público nacional, participación que asciende al 56% al considerar el conjunto de las EEFF públicas (nacionales y provinciales). En cuanto al perfil de los nuevos tomadores, el 63% tenía entre 35 y 49 años y se registró una marcada concentración en CABA y la provincia de Buenos Aires, jurisdicciones que en conjunto explicaron el 63% de los nuevos deudores.
De los deudores que obtuvieron créditos hipotecarios durante el 2025, el 34% registraba domicilio en la provincia de Buenos Aires, mientras que la segunda jurisdicción fue CABA con un 28%. En tercer y cuarto lugar se ubicaron Córdoba y Santa Fe, con 9% y 8% de los deudores. CABA registró el mayor número de préstamos hipotecarios por habitante, más que duplicando el valor de la provincia en segundo puesto (Chubut). Asimismo, las provincias de la región patagónica registraron una mayor penetración de los préstamos hipotecarios en la población que las provincias de las regiones Noreste y Noroeste.
A su vez, se observan heterogeneidades a nivel provincial en la relación entre la oferta de EEFF y la penetración del crédito hipotecario. En particular, algunas provincias presentaron una cantidad intermedia de EEFF que otorgaban este tipo de financiamiento, pero registraron niveles de nuevos créditos por cada 10.000 adultos inferiores a la media nacional (11,6), lo que evidencia un potencial de crecimiento (como Entre Ríos, Tucumán y Salta). En contraste, otras jurisdicciones combinaron una menor presencia de EEFF con una baja penetración del crédito, lo que podría sugerir limitaciones tanto del lado de la oferta como de la demanda. Aún hoy, los créditos hipotecarios continúan siendo uno de los productos financieros en los que la atención presencial en sucursales mantiene un rol relevante. No obstante, la posibilidad de digitalizar al menos parte del proceso de originación podría contribuir a ampliar el acceso en aquellas provincias con menor oferta de este tipo de financiamiento.

Los deudores que obtuvieron créditos hipotecarios durante el 2025 se concentraron en las localidades más pobladas: el 45% tenía domicilio en localidades con más de 500 mil habitantes adultos, proporción que asciende al 75% al considerar aquellas con más de 100 mil adultos. El saldo promedio por deudor resultó mayor en las localidades más grandes, lo que podría estar asociado al nivel de ingresos y el valor de las propiedades en esas jurisdicciones. Asimismo, se observa una concentración de nuevos deudores en las capitales provinciales, en detrimento de las localidades más pequeñas del interior de las provincias.
Recuadro 2 | Crédito digital
Una de las tendencias más relevantes en el mercado de crédito es la expansión del crédito digital, caracterizado por procesos de solicitud y gestión íntegramente remotos. A nivel internacional, la iniciativa Data Gaps del G20 tiene como objetivo subsanar las deficiencias de datos relevantes para la formulación de políticas, siendo uno de sus focos de interés el crédito fintech. En nuestro país, si bien no se dispone de información directa sobre el canal de originación del financiamiento, una forma de aproximar su evolución es a través del análisis de los proveedores fintech, considerados precursores en el desarrollo y oferta de estos productos.
La creciente adopción de créditos digitales se vincula con el desarrollo de productos basados en préstamos personales, orientados principalmente al financiamiento de consumos en comercio electrónico y, en menor medida, en comercios presenciales, sin requerir el uso de tarjetas de crédito. Estos esquemas están diseñados para atender necesidades específicas, como el financiamiento de compras en línea o la cuotificación de consumos realizados en un solo pago. En este contexto, el crédito digital se integra cada vez más a la experiencia de compra de bienes y servicios, incorporándose directamente en la transacción y facilitando la resolución de necesidades puntuales de financiamiento.
A diciembre de 2025, 6,7 millones de personas tenían un crédito digital (es decir, con un PNFC fintech), lo que representa un aumento neto de 2 millones de deudores durante 2025 (44% respecto de diciembre de 2024). De estos nuevos deudores, 1,6 millones mantenían deuda simultáneamente con EEFF o PNFC tradicionales. Este comportamiento sugiere que la expansión del crédito fintech se concentra, en gran medida, en personas que ya cuentan con algún tipo de financiamiento y refuerza la tendencia a una creciente diversificación de las fuentes de crédito por parte de los usuarios.

En términos de saldos, en función del tipo de financiamiento, los casos de uso y el perfil de los tomadores, el crédito digital presenta niveles significativamente inferiores a los observados en EEFF y PNFC tradicionales. A diciembre de 2025, los saldos promedio por deudor en PNFC fintech representaban aproximadamente el 10% de los registrados en las EEFF y el 40% de los correspondientes a los PNFC tradicionales.
Por otro lado, en cuanto al porcentaje de la cartera de clientes en situación regular de pago, los PNFC fintech registraron mejores indicadores que los PNFC tradicionales: a diciembre de 2025, el 79% de los deudores del primer grupo se encontraba en situación regular frente al 71% en el segundo. A su vez, la caída de la regularidad durante 2025 fue menor entre las fintech que entre los PNFC tradicionales (-7 p.p. frente a -14 p.p.).
2.4. Crédito a unidades productivas 29
Los indicadores de financiamiento a MiPyMEs evidenciaron una mejora durante el año 2025, tanto en términos de acceso al crédito como de intensidad de uso. De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, el universo de MiPyMEs asciende a aproximadamente 2 millones de unidades productivas. En este conjunto, el 74,6% contaba con algún tipo de financiamiento en diciembre de 2025, lo que representa un aumento de 2,9 puntos porcentuales (p.p.) respecto de diciembre de 2024 y un incremento neto de 102 mil empresas. En paralelo, los saldos de financiamiento alcanzaron su máximo histórico al ubicarse en $50,7 billones, lo que implica un crecimiento interanual de 32%, equivalente a $12,3 billones.

Más del 60% de las MiPyMEs con crédito en diciembre de 2025 incrementó su saldo respecto de un año atrás, una proporción superior al promedio de los años previos, cuando se ubicaba en torno al 50%, incluyendo en este conjunto a las empresas que no contaban con crédito en diciembre de 2024. Este aumento no sólo refleja un mayor uso del crédito por parte de las empresas ya financiadas, sino también la incorporación de nuevas firmas al mercado de crédito. En efecto, las empresas que no contaban con financiamiento un año antes explicaron una parte sustancial del crecimiento del saldo total, ya que de los $12,3 billones de incremento interanual, $9,45 billones (77%) corresponden a estas nuevas empresas. Esto ocurrió en un contexto en el que los incentivos de las líneas de crédito para MiPyMEs fueron reduciéndose o eliminándose, con el objetivo de alinear sus condiciones de financiamiento con las del mercado de crédito en general. A pesar de la expansión reciente, la profundidad del crédito a MiPyMEs continúa siendo baja en relación con el tamaño de la economía y su potencial de actividad. En diciembre de 2025, el saldo de financiamiento a MiPyMES representó alrededor del 6% del Producto Interno Bruto (PIB)30, un nivel medio bajo en comparación con economías de ingresos medios altos, donde la mediana del grupo se ubicó en 6,6% y la media en 10,8% (influida por los altos valores de China)31. Asimismo, dicho saldo de crédito equivale apenas al 2,7% de la facturación anual máxima teórica de este conjunto de empresas, la cual surge de combinar los límites máximos de los estratos de facturación del certificado MiPyME por tamaño y sector económico y la cantidad de empresas con financiamiento.

La baja profundidad del crédito de estas empresas está condicionada por la composición del universo MiPyME, donde predominan las microempresas organizadas como personas humanas (monotributas y autónomos). Este grupo demanda crédito de una manera distinta a las sociedades, tanto por el tipo de líneas utilizadas, que frecuentemente están más asociadas al consumo que al proceso productivo (como las tarjetas de crédito y los préstamos personales), como por los menores montos promedio de crédito. Esta situación está vinculada con la posibilidad de que personas humanas con actividad productiva accedan el certificado MiPyME.

Sin embargo, la desagregación por tamaño continuó mostrando mejoras en los niveles de acceso y saldos promedio de deuda en todos los tamaños durante el año 2025. En términos de acceso, las micro empresas experimentaron el mayor aumento (3,1 p.p.) mientras que en términos de uso las empresas pequeñas experimentaron el mayor aumento de saldo promedio (56,4%). En términos de inclusión financiera, el aumento sostenido del acceso y de la profundidad del crédito desde el segundo trimestre de 2024 configura una dinámica favorable. Este crecimiento, particularmente en pequeñas y medianas empresas, resulta relevante dado que son importantes generadoras de empleo.
Los préstamos avanzados —compuestos principalmente por financiaciones vinculadas al comercio exterior— y los préstamos garantizados registraron los mayores crecimientos interanuales (64% y 39%, respectivamente). No obstante, el financiamiento para capital de trabajo, con un crecimiento del 24%, continuó siendo el principal motor del aumento del saldo total de crédito, explicando el 52% del incremento interanual (equivalente a $12,26 billones). Sin embargo, su aporte relativo se redujo respecto de 2024 (de 72% a 52%), en un contexto de mayor dinamismo de líneas de financiamiento de más largo plazo y mayor monto promedio.

En términos de composición, el descuento de documentos continuó siendo el instrumento más utilizado, representando el 42% del saldo total en diciembre de 2025, en línea con su promedio histórico. Este predominio refleja la importancia del financiamiento de corto plazo en el segmento. A su vez, se observó un crecimiento relevante en líneas de mayor plazo —como el crédito prendario y el financiamiento de comercio exterior—, acompañado por un aumento en la cantidad de MiPyMEs que accedieron a estos instrumentos (31% y 14%, respectivamente).
Por otra parte, en el financiamiento del capital de trabajo, tanto las micro empresas como el conjunto de pequeñas y medianas utilizaron los mismos instrumentos, principalmente descuento de documentos y adelantos en cuenta corriente, en proporciones comparables. En este segmento, el tamaño de la empresa no resulta determinante para el acceso a estos instrumentos, aunque podría incidir de manera positiva en las condiciones de financiamiento para las empresas de mayor tamaño que suelen contar con mayor capacidad de negociación.
Nota Metodológica
Datos de población
Este informe presenta indicadores que se encuentran desagregados por distintas variables demográficas y geográficas. Las proyecciones de población se calcularon en base a los resultados del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas (CNPHV) de 2010 para los meses hasta junio de 2022 y del CNPHV de 2022 a partir de julio 2022. Se utilizan como punto de partida las siguientes series según el nivel de desagregación geográfica:
Indicadores a nivel nacional y provincial: “Población por sexo y grupos quinquenales de edad para el total del país y provincias. Años 2010-2040”
Indicadores a nivel departamental: “Población estimada al 1 de julio de cada año calendario por sexo, según departamento”;
Indicadores a nivel de localidad: construcción propia en base a resultados de los CNPHV.
A partir del CNPHV de 2022, se registraron modificaciones en la cantidad de departamentos y localidades del país, con lo cual se modifican los denominadores utilizados para los indicadores de cobertura.
Por último, se considera “adulto” a una persona de 15 años o más, siguiendo el estándar utilizado por el Banco Mundial para sus indicadores de inclusión financiera.
Cuentas de pago en proveedores de servicios de pagos
Dentro de los Proveedores de Servicios de Pagos (PSP) que operan en COELSA, existen proveedores que están inscriptos en el Registro de Proveedores de Servicios de Pago (PSP) del BCRA y otros proveedores que no están registrados32. A los efectos de este informe, se contabilizan únicamente las cuentas de pago correspondientes a los proveedores que se encuentran registrados como PSP que ofrecen cuentas de pago.
Actividad en cuentas (débitos y/o créditos)
La serie de “Actividad” proviene de COELSA e identifica si las personas cuentahabientes registraron débitos o créditos en sus cuentas bancarias y/o de pagos dentro de un trimestre en cada proveedor donde posee cuenta. El indicador de actividad presentado en el informe contabiliza a cada persona una única vez. Si una persona realiza operaciones desde cuentas diferentes, ya sean de la misma entidad o de distintas entidades, se contabiliza solo una vez.
La serie permite distinguir si el movimiento de fondos es producto de un débito y/o de crédito y se contemplan los débitos y créditos realizados mediante transferencias inmediatas, pagos con transferencias en línea, transacciones con cheques, débitos directos, DEBIN y transferencias en lote (diferidas), en la medida que estén liquidadas y compensadas por COELSA.
Dado que la serie de “Actividad” considera el subconjunto de operaciones en las cuales interviene COELSA, los indicadores de actividad están subestimados. En particular, el indicador no captura aquellas personas cuentahabientes que operan con tarjeta de débito y no realizan alguna de las operaciones liquidadas y compensadas por COELSA. Otro aspecto del indicador es que las operaciones de débito son, en general, iniciadas por la propia PH titular de la cuenta mientras que en las de crédito son originadas por un tercero (PH o PJ). Esta distinción tiene consideraciones distintas en términos de inclusión financiera, dado que en el primer caso se trata de una operación activa de la PH.
Saldos de los productos de ahorro e inversión de las personas humanas (PH)
Los saldos de ahorro e inversión de las PH están clasificados de la siguiente manera:
Saldos líquidos no remunerados: incluyen: (i) saldos en cuentas corrientes y en cajas de ahorro nominadas en moneda local y extranjera; y (ii) saldos en cuentas de pago.
Saldos líquidos remunerados: incluyen el valor del patrimonio neto (PN) de los Fondos Comunes de Dinero (FCD) suscriptos por PH (estimación) nominados en moneda local y extranjera.
Otros productos de ahorro e inversión: incluyen: (i) valor del PN de otros Fondos Comunes de Inversión (Otros FCI) suscriptos por PH (estimación), que comprenden fondos de renta fija (bonos), renta variable (acciones), renta mixta, estructurados, entre otros33, (ii) saldos en plazos fijos en pesos y en moneda extranjera y (iii) saldos de productos en UVA.
Para estimar el PN de los FCD suscriptos por PH, se calculó la sumatoria de: (i) los FCD exclusivos de PH y, (ii) para aquellos FCD que pueden estar constituidos tanto por PH como por PJ en EEFF, se estimó sobre la base de ponderadores los correspondiente a PH. Los ponderadores se obtuvieron a través del cálculo de la participación de los FCI de PH en los FCI Totales (PH+PJ). La exclusividad fue consultada a través de un relevamiento de los sitios web y los reglamentos de gestión de los FCD. Por otro lado, para estimar el PN de los otros FCI se calculó la diferencia entre el valor del PN de los FCI suscriptos por PH (utilizando información publicada por CAFCI y CNV) y el valor del PN de los FCD suscriptos por PH.
Personas humanas con plazos fijos y porcentaje de cuentahabientes con plazos fijo
El Régimen Informativo para Supervisión recopila, en forma trimestral, la cantidad de titulares de plazos fijos a nivel de entidad financiera (EF) los cuales incluyen personas humanas (PH) y empresas. Para estimar los titulares PH de plazos fijos para cada EF, se multiplicó la cantidad de titulares de plazo fijo por el cociente entre la cantidad de certificados de plazos fijos de PH con respecto al total de certificados, tanto en pesos como en moneda extranjera, para cada EF34. Luego, se sumaron las cantidades estimadas para cada EF y se obtuvo la estimación para el total del sistema financiero, que puede contener duplicaciones en la medida que las PH tengan plazos fijos en más de una EF.
Proporción de tenedores de cuentas de pago con saldo en Fondos Comunes de Dinero (FCD)
El Apartado “A” del Régimen Informativo de Proveedores de Servicios de Pago que Ofrecen Cuentas de Pago recopila, en forma trimestral, la cantidad de cuentas de pago que tienen saldo en Fondos Comunes de Dinero (FCD) para cada proveedor de servicio de pago (PSP). Esta serie se utilizó para estimar la cantidad de titulares de FCD para cada PSP, dado que estos FCD solamente incluyen PH y cada cuenta tiene asociado un sólo FCD35. También, se asume que cada persona tiene una sola cuenta de pago en cada PSP. Luego, se suman las cantidades correspondientes a cada PSP, cuyo total puede contener duplicaciones en la medida que las PH tengan FCD en más de un PSP. El denominador de este cociente es la cantidad de personas que tienen cuentas de pago en los PSP que ofrecen FCD, la cual surge de sumar la cantidad de cuentahabientes en cada PSP. De esta forma, el denominador puede tener duplicaciones como el numerador.
Tasa de interés real 36
Para el cálculo de la tasa de interés real mensual, se aplicó la siguiente fórmula: Donde: i es la tasa de interés nominal mensual; π es la tasa de inflación que se obtiene mediante la variación mensual del IPC y r es la tasa de interés real mensual.
Glosario de abreviaturas y siglas
ACSF Agencia Complementaria de Servicios Financieros
Loc. Localidades ATM Cajero automático
M Miles
BCRA Banco Central de la República Argentina
ME Moneda extranjera BIS Bank for International Settlements
MB Mobile banking o banca móvil BP Botón de pago
Mill Millones
CABA Ciudad Autónoma de Buenos Aires
MiPyMEs Micro, pequeñas y medianas empresas
CAFCI Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión
MPE Medios de pago electrónicos
CBU Clave bancaria uniforme
MPOS Dispositivo móvil en punto de venta
CENDEU Central de Deudores del Sistema Financiero
NEA Noreste Argentino
CGAP Consultative Group to Assist the Poor
NOA Noroeste Argentino
CNPHV Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas
OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico CNV Comisión Nacional de Valores
ON Obligación Negociable COELSA Cámara Compensadora Electrónica
OPNFC Otros proveedores no financieros de crédito
CVU Clave virtual uniforme
PCT Pagos con transferencia
DEBIN Débito inmediato
PDA Puntos de acceso
Der. Derecho
PF Plazo fijo
EEFF Entidades financieras
PH Persona humana
EF Entidad financiera
PI Pagos Inmediatos
EPH Encuesta Permanente de Hogares
PIB Producto interno bruto
ETCNB Emisoras de tarjetas de crédito no bancarias
PJ Persona jurídica FAS Financial Access Survey
PN Patrimonio neto FCD Fondo común de dinero
POS Dispositivo en punto de venta
FCD-PH Fondo común de dinero de personas humanas
p.p. Punto porcentual
FCEM Facturas de crédito electrónicas
MiPyME PSP Proveedores de servicios de pagos
FCI Fondo común de inversión
QR Quick Response code o código de respuesta rápida
FF Fideicomiso financiero
Sec. Secundario
FMI Fondo Monetario Internacional
SF Sistema financiero
GPFI Global Partnership for Financial Inclusion
SFA Sistema financiero ampliado HB Home banking o banca por internet
SIPA Sistema Integrado Previsional Argentino i.a. Interanual
SPNF Sector privado no financiero
IIF Informe de Inclusión Financiera
SUC Sucursal
IPC Índice de precios al consumidor
TAS Terminal de autoservicio
LAC Latina y el Caribe
TVI Tasa de variación interanual
UVA Unidades de valor adquisitivo
Referencias
1 Definición de Banco Mundial.
2 The Global Findex Database 2025, Banco Mundial y Web de Financial Inclusion del Banco Mundial.
3 Fuente: Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, Dirección Nacional de Estudios y Estadísticas Laborales, Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Ministerio de Capital Humano, sobre la base del SIPA (ARCA).
5 Mercado de trabajo. Tasas e indicadores socioeconómicos (EPH). INDEC.
6 Los puntos de acceso a servicios financieros comprenden sucursales, sucursales móviles, cajeros automáticos (ATM), terminales autoservicio (TAS) y agencias complementarias de servicios financieros (ACSF).
7 Informe de Inclusión financiera, Primer semestre de 2025. Gráfico 1.1.2.
8 Global Findex Database 2025, Banco Mundial.
9 A lo largo de esta subsección, el término personas hace referencia únicamente a personas humanas (PH), excluyendo a las personas jurídicas (PJ).
10 El tipo de proveedor distingue entre dos categorías: entidades financieras o proveedores de servicios de pago. La tenencia de cuentas en un solo tipo de proveedor no limita la cantidad, ya que un usuario puede ser titular de múltiples cuentas en una misma categoría.
11 Las cuentas en moneda extranjera (ME) consideran cuentas en dólares estadounidenses, euros y cualquier otra moneda diferente al peso argentino.
12 Las cifras presentadas en esta sección están sujetas a revisión y posibles rectificaciones que podrían incidir en algunos análisis.
13 Los pagos electrónicos están compuestos por: (1) Pagos inmediatos: (i) Transferencias: incluye transferencias interbancarias y desde y/o hacia una cuenta de pago y no incluye transferencias entre cuentas de pago de un mismo proveedor de servicios de pago (PSP) ni dentro de una misma entidad financiera; (ii) PCT: incluye pagos con transferencias interoperables y no incluye pagos con transferencia entre un mismo PSP; (2) Tarjetas: débito, crédito y prepaga; y (3) Débitos inmediatos y débitos directos. El crecimiento de los MPE está subestimado (probablemente en una magnitud considerable) por la ausencia de transferencias intra-PSP e intraentidad financiera, como así también por la ausencia de pagos con transferencia intra-PSP.
14 Los montos de esta sección están expresados a precios constantes de diciembre de 2025 (IPC diciembre de 2025 = 100).
15 En 2025, la facturación de cada rubro se ubicó en (millones de pesos corrientes): (a) Supermercados: 24.986.828, (b) Autoservicios mayoristas: 3.828.787, (c) Electrodomésticos: 5.479.845 y (d) Comercio electrónico: 34.033.238.
16 En términos de monto, la relación entre los pagos electrónicos y las extracciones de efectivo pasó de 16 a 17 veces entre 2024 y 2025.
17 El adquirente adhiere comercios a esquemas de pago con tarjetas. Facilita los mecanismos para iniciar los pagos, transmite la información y confirma las operaciones.
18 En función de los datos publicados de dos adquirentes / agregadores.
19 Para realizar el cálculo de la tasa efectiva anual implícita se utilizaron las comisiones por adelantos en cuotas sin interés para dos PSP (adquirentes / agregadores). Por ejemplo, para el mes de diciembre se utilizaron: P[A] en 3 cuotas: 12,6%, P[A] en 6 cuotas: 19,7%, P[B] en 3 cuotas: 12,1% y P[B] en 6 cuotas: 20%.
20 Los montos en esta sección están expresados a precios constantes de diciembre de 2025 (IPC diciembre-25 = 100). Los saldos de ahorro e inversión de las PH incluyen productos en moneda local y extranjera. Los saldos en moneda extranjera están expresados en pesos y valuados al tipo de cambio de referencia del BCRA (Com. A 3500) del último día hábil de cada mes.
21 (i) Saldos en cuenta: incluyen saldos en cuentas bancarias y de pago; (ii) Productos a plazo: comprenden plazos fijos y productos en UVA; iii) Fondos Comunes de Dinero: fondos únicamente bajo esa modalidad (FCD); (iv) Fondos Comunes de Inversión: fondos de inversión que no sean fondos de dinero. Comprenden renta fija, variable, mixta, entre otros (Otros FCI).
22 A partir de la Resolución 1091/2025, las personas a partir de los 13 años podrán suscribir cuotapartes de fondos comunes de inversión abiertos. La CBU o CVU del menor deberá estar vinculada con la de su representante legal.
23 Dentro de la gama de los 61 FCD en moneda extranjera disponibles en el mercado, 34 eran administrados por sociedades gerentes vinculadas a entidades financieras.
24 Situación y evolución del trabajo registrado. Datos a diciembre de 2025. Ministerio de Capital Humano. Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. De acuerdo con estas estadísticas, hay 10 millones de empleados en relación de dependencia y 2,8 millones de trabajadores independientes.
25 En las cajas de ahorro tradicionales, las tasas de interés y la liquidación de los intereses (diaria, semanal, mensual, etc) se determinan libremente entre las partes. En las cuentas remuneradas pueden pactarse otras formas de retribuciones adicionales a la tasa de interés. TO de depósitos de ahorro, cuenta sueldo y especiales. Puntos 1.9.1 y 1.9.2.
26 A lo largo de este documento, las métricas consolidan deudores únicos dentro del grupo de proveedores que tomen como referencia. Se eliminan las duplicaciones causadas por varias líneas de financiamiento dentro de un mismo proveedor y por financiamiento en distintos proveedores de un mismo grupo de análisis.
27 Se incluye financiamiento en el sistema financiero ampliado (SFA), que comprende entidades financieras y proveedores no financieros de crédito.
28 Con anterioridad a 2021, el saldo promedio por deudor evidenció una tendencia descendente que comenzó a mediados de 2018 y se estabilizó en 2020 durante los primeros meses de la pandemia COVID-19. En paralelo, el porcentaje de la población adulta con financiamiento se incrementó entre mediados de 2017 y mediados de 2018, para luego iniciar una fase de contracción que se revirtió recién en 2021.
29 ”MiPyMEs” son aquellas personas humanas o jurídicas que cuentan con certificado MiPyME. Los montos en esta sección están expresados a precios constantes de diciembre de 2025 (IPC dic-25 = 100).
30 Se tomó el promedio de los PIB trimestrales del año 2025.
31 Financial Access Survey (FAS), FMI. Para el conjunto de países de ingresos medios se consideraron los últimos datos disponibles (2024), mientras que para Argentina se utilizó el valor correspondiente a 2025 proveniente de cálculos propios.
32 TO Proveedores de Servicios de Pago.
33 Ver Glosario, CAFCI.
34 Régimen Informativo para Supervisión. Códigos 999705, 999706, 889901 y 889902 – Cantidad de operaciones a plazo.
35 Régimen Informativo proveedores de servicios de pago que ofrecen cuentas de pago. Código 30000.
36 Tipo de Interés nominal y tipo de interés real.



