Estabilidad Financiera

Informe de Estabilidad Financiera

Primer Semestre 2026

Publicado el 8 Jul 2026

Este informe semestral presenta la evolución reciente y las perspectivas de la estabilidad financiera en la Argentina.

Síntesis ejecutiva

A lo largo de los últimos seis meses el sistema financiero continuó desarrollando su actividad –tanto de intermediación como de provisión de servicio de medios de pago— de manera ordenada y sin disrupciones. En línea con el gradual proceso de profundización de la intermediación financiera con el sector privado, respecto al IEF anterior las entidades financieras en su conjunto registraron un aumento en la exposición y cierta materialización del riesgo de crédito. Frente a este escenario, el sector preservó un elevado grado de resiliencia, sustentado en amplios márgenes de cobertura mediante previsiones y capital.

Tras las elecciones de octubre de 2025 se verificó una fuerte merma en la incertidumbre a nivel local, lo que permitió seguir avanzando en la implementación del programa de estabilización y la agenda de reformas estructurales. Desde principios de 2026 se encuentra vigente la fase 4 del programa monetario, con foco en la re-monetización de la economía y la acumulación de reservas internacionales. Esto se complementó con la progresiva normalización de los encajes bancarios, tras introducirse medidas de carácter excepcional durante la segunda mitad de 2025, en el marco de la volatilidad vinculada al proceso eleccionario. Otros factores de relevancia en los últimos meses fueron, por ejemplo, la sanción de leyes (como la Ley de Modernización Laboral y la de Inocencia Fiscal), la continua eliminación de trabas regulatorias, la suscripción de nuevos acuerdos internacionales y las privatizaciones y los llamados a licitación de concesiones.

La menor volatilidad y la consiguiente mejora en las condiciones financieras generan una perspectiva positiva respecto a la evolución de la actividad económica. Tras cerrar 2025 con un crecimiento de 4,4% en promedio, la actividad siguió creciendo en el primer trimestre, alcanzando el máximo nivel en términos históricos, manteniéndose el liderazgo del agro, petróleo y gas y el sector financiero. En un contexto marcado por la preservación del superávit fiscal, el Tesoro siguió refinanciando la deuda en el mercado local, con estiramiento de plazos (a partir de la mayor colocación de deuda CER y a tasa variable) y recorte en el costo de colocación en pesos a tasa fija. Esto fue complementado por colocaciones de títulos públicos en dólares con legislación local. En los mercados secundarios las curvas soberanas en pesos se movieron en baja, mientras que –tras verificarse mejoras de rating por parte de dos calificadoras— el spread del EMBIG para Argentina llegó a valores que no se observaban desde fines de 2017 y principios de 2018. Respecto al financiamiento a empresas a través del mercado de capitales, el monto agregado en instrumentos con legislación local evidencia en el período enero-mayo un incremento interanual significativo en términos reales, que se vio complementado por la dinámica de colocación de obligaciones negociables con legislación extranjera. La reapertura de los mercados internacionales también ha sido
aprovechada por los gobiernos sub-nacionales.

Esto se dio en un contexto internacional que estuvo condicionado por el shock en el precio del petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente. Mientras que el impacto en los mercados financieros internacionales fue acotado en el tiempo y en su intensidad, la situación generó incertidumbre respecto al crecimiento global y mayores presiones inflacionarias, esperándose ahora un sesgo de política monetaria más restrictivo para las principales economías desarrolladas. El foco pasa a estar entonces en las negociaciones para terminar de resolver este conflicto geo-político tras la firma de un acuerdo preliminar y en las perspectivas referidas a la evolución de las tasas de interés en las economías de gran porte, en un contexto internacional aún marcado por diversos focos de riesgo y múltiples vulnerabilidades que fueron acrecentándose en los últimos años (incluyendo, por ejemplo, la existencia de segmentos de mercado con altas valuaciones, el aumento del endeudamiento a nivel global y el crecimiento de la intermediación financiera no bancaria).

La posible erosión del contexto externo se mantiene como uno de los principales riesgos para el sistema financiero local. Por su parte, si bien las perspectivas respecto a la consolidación del proceso de estabilización macroeconómica local son positivas, el contexto sigue siendo desafiante y no puede descartarse la posibilidad de desvíos transitorios respecto a la evolución favorable esperada y, eventualmente, nuevos episodios de volatilidad. Sin embargo, dada la solidez del sistema financiero local, los potenciales eventos de tensión tanto a nivel internacional como local debieran ser de naturaleza extrema para que afecten en forma relevante a la estabilidad financiera.

La principal fuente de vulnerabilidad para el sistema financiero agregado continuó siendo la exposición patrimonial al riesgo de crédito. Desde el IEF anterior la relevancia del crédito al sector privado en el activo total del conjunto de entidades siguió incrementándose, aunque se mantuvo por debajo de los picos locales registrados en 2018 y del promedio de los países de la región. Los indicadores de materialización del riesgo de crédito —como el ratio de irregularidad y la probabilidad de default estimada— se ubican en niveles superiores a los verificados en octubre de 2025, si bien en los primeros meses de 2026 comenzaron a observarse ciertos cambios de desempeño —desaceleración en el ritmo de aumento del ratio de irregularidad y disminución de la probabilidad de default estimada—. La carga financiera estimada para la deuda de las familias se mantuvo en niveles elevados y aumentó levemente respecto al IEF anterior. No obstante, el endeudamiento agregado del sector privado, si bien creciente, permaneció aún en niveles moderados en el inicio del año, tanto en términos históricos como en una comparación internacional. En este marco, el conjunto de entidades mantuvo elevados niveles de cobertura con previsiones y capital en relación con el riesgo de crédito asumido. Los ejercicios de sensibilidad sobre una eventual materialización adicional del riesgo de crédito —basados en supuestos extremos y de baja probabilidad de ocurrencia— siguen mostrando una relativamente alta capacidad de resistencia del sistema financiero.

En materia de fondeo y liquidez del sistema financiero, los depósitos continuaron constituyendo la principal fuente de recursos del sector. Dentro de la composición de los depositantes del sector privado, en los últimos seis meses se incrementó la participación relativa de los FCI, llevando a un leve aumento en los indicadores de exposición al riesgo sistémico de liquidez, dado el comportamiento potencialmente más volátil de este tipo de cliente. No obstante, el conjunto de entidades financieras mantuvo elevadas coberturas agregadas con liquidez y continuó cumpliendo holgadamente con los estándares regulatorios locales e internacionales, preservando así una importante capacidad de respuesta para afrontar eventuales escenarios de tensión.

Desde el IEF anterior la intermediación con el sector privado presentó un comportamiento heterogéneo, según la moneda de denominación. En términos reales, el saldo de crédito en pesos al sector privado se redujo en los últimos seis meses, mientras que el saldo de los depósitos en dicha moneda registró un leve incremento. En contraste, los saldos de créditos y depósitos en moneda extranjera continuaron expandiéndose a un ritmo sostenido en los últimos seis meses. En este contexto, la profundidad del financiamiento bancario al sector privado en la economía siguió mostrando un leve incremento respecto a octubre de 2025, si bien aún se mantiene en niveles bajos tanto en perspectiva histórica como en una comparación internacional. Desde el IEF anterior y en el acumulado de 12 meses el sistema financiero registró resultados positivos, con indicadores de rentabilidad mejorando gradualmente en el margen y presentando menor volatilidad respecto de lo verificado en el entorno de las elecciones de 2025. En este marco, continuaron verificándose avances respecto de los indicadores de eficiencia operativa y escala productiva, si bien estos aún se ubican por debajo de los registrados en otras economías de la región.

Hacia adelante, se espera que el conjunto de entidades financieras continúe desarrollando su actividad de intermediación con el sector privado, con amplio margen para seguir ganando profundidad en la economía. Se espera que paulatinamente el crédito en pesos al sector privado se acople al dinamismo del crédito en moneda extranjera, favorecido por la mejora en las condiciones financieras (moderación de las tasas de interés en pesos y desarme de medidas extraordinarias para evitar desbalances de liquidez aplicadas el año pasado en el marco de la incertidumbre pre-electoral), en conjunto con una estabilización/reducción de la morosidad de la cartera de crédito, la consolidación de la caída en la tasa de inflación y el afianzamiento de la recuperación de la actividad económica. En línea con su objetivo de promover la estabilidad financiera, el BCRA continuará implementando un enfoque de supervisión y regulación micro y macroprudencial consistente con las mejores prácticas internacionales, fortaleciendo el monitoreo de exposiciones y coberturas de los riesgos a fin de preservar los elevados niveles de resiliencia del sistema financiero.

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