Estabilidad Financiera

Informe de Estabilidad Financiera

Segundo Semestre

2025

Publicado el 9 Ene 2026

Este informe semestral presenta la evolución reciente y las perspectivas de la estabilidad financiera en la Argentina.

Síntesis

Durante el segundo semestre de 2025 el sistema financiero profundizó su rol de intermediar recursos con el sector privado. El proceso se caracterizó por el aumento de la relevancia del crédito al sector privado en la hoja de balance agregada —a un ritmo más moderado respecto de lo verificado a fines de 2024 y comienzos de 2025—, acompañando la reducción de la exposición al sector público y la readecuación de los excedentes de liquidez. Desde niveles aún acotados, siguieron incrementándose algunas exposiciones a riesgos inherentes a la intermediación financiera. Frente a esto, el sistema financiero mantuvo un importante grado de su solidez basado fundamentalmente a partir de las coberturas constituidas —liquidez, previsiones y capital—, reafirmando el amplio potencial de desarrollo a futuro.

A nivel local siguió implementándose el programa económico adoptado desde fines de 2023, con foco en la disciplina fiscal, la reducción de la inflación y la corrección de los desequilibrios monetarios y cambiarios. En la segunda mitad del año se implementaron distintas medidas de política para acompañar el reordenamiento monetario que se dio a la par del vencimiento de las LEFI, al tiempo que se dinamizaba el desarrollo del mercado de liquidez interbancario. Esto se dio en un contexto desafiante, dado el incremento de la incertidumbre como consecuencia del proceso electoral, que implicó un aumento de la búsqueda de cobertura cambiaria hasta octubre. En este marco, el Gobierno eliminó transitoriamente retenciones a los granos y subproductos y suscribió un acuerdo de estabilización cambiaria con el Departamento del Tesoro de los EEUU. Luego de los comicios, se consolidan las expectativas favorables, lo que se tradujo en una marcada recomposición en los precios de los diferentes activos financieros y el avance en la normalización de los mercados, con tasas de interés más acordes con la inflación esperada. En este escenario, ya sobre el cierre del año se anunció una nueva fase del programa monetario, basada en la remonetización de la economía, como parte de los Objetivos y Planes 2026. Adicionalmente, en enero el BCRA concertó un nuevo repo con bancos internacionales por USD3.000 millones, con el objetivo de fortalecer las reservas internacionales del país.

A pesar del contexto volátil a nivel local registrado hasta octubre, las expectativas de deterioro de la economía fueron contenidas, sin impacto significativo en la actividad, que osciló en torno a un nivel estable a lo largo de 2025 (minería, intermediación financiera y agro sostuvieron elevados ritmos de crecimiento). En lo que respecta a los mercados financieros, el Tesoro continuó llevando a cabo licitaciones de deuda, con preponderancia de instrumentos en pesos nominales, aunque a menores plazos y con rendimientos cambiantes (en el marco de una mayor volatilidad en los mercados secundarios de deuda). Sin embargo, a fines de noviembre y principios de diciembre los rendimientos en pesos tanto en el mercado primario como en el secundario evidenciaban recortes respecto a mediados de año. Un comportamiento similar se observó para los rendimientos de los bonos en dólares en el mercado secundario; tras la recuperación de precios observada luego de las elecciones el Tesoro pudo colocar un bono en dólares con legislación local. En lo que respecta al sector privado, entre julio y diciembre creció el monto real de financiamiento a través del mercado de capitales local (fundamentalmente explicado por los cheques de pago diferido y los pagarés), a lo que se le sumó un fuerte dinamismo en la colocación de obligaciones negociables con legislación internacional con posterioridad a las elecciones.

El contexto internacional tendió a mejorar en el margen desde la publicación del último IEF, al aplacarse la incertidumbre vinculada a las disputas comerciales entre economías de gran porte y a distintos conflictos geopolíticos, si bien se mantiene cierta cautela en función de la sostenida existencia múltiples factores de riesgo. Por su parte, siguieron registrándose recortes en las tasas de interés de política monetaria de varias economías desarrolladas, con expectativas cambiantes respecto al sendero esperado para los EEUU. En este marco, los mercados financieros mantuvieron una tendencia positiva en los últimos meses, tanto en lo que respecta a las economías desarrolladas como a las emergentes.

A futuro, los principales riesgos potenciales para el conjunto de entidades financieras están dados por la posibilidad de un empeoramiento del contexto externo, dado que distintos factores (como por ejemplo, elementos que impliquen un cambio repentino en las expectativas de crecimiento o en el apetito por riesgo de los inversores) pueden eventualmente combinarse con la presencia de diversas vulnerabilidades (cotizaciones sobre-apreciadas en ciertos mercados, aumento de los niveles de deuda, incremento de la ponderación de la intermediación financiera no bancaria con comportamiento procíclico). Por otra parte, si bien una vez superadas las elecciones locales las perspectivas favorables se consolidaron, el contexto sigue siendo de transición y se está procurando avanzar en una agenda ambiciosa de reformas estructurales, a la par de la implementación de una nueva fase del programa monetario. En este sentido, no puede descartarse la posibilidad de que se verifique un crecimiento económico menos fuerte que el esperado o episodios de volatilidad transitoria en los mercados financieros locales. Sin embargo, dada la solidez del sistema financiero local, estas situaciones de tensión a nivel internacional o local debieran ser de naturaleza extrema para que impliquen un desafío sobre la estabilidad financiera.

La potencial vulnerabilidad del sistema financiero asociada a la exposición patrimonial al riesgo de crédito se mantuvo como la más relevante sobre el cierre de 2025 y para el futuro cercano. En la segunda parte del año siguió creciendo la exposición del conjunto de entidades al sector privado, con incremento en los ratios de materialización del riesgo de crédito —aún en niveles moderados—. Frente a esta potencial vulnerabilidad, el sistema financiero preservó un elevado nivel de previsionamiento y de capital. Los ejercicios de sensibilidad desarrollados (con supuestos extremos y poco probables de materialización de riesgo de crédito) reflejan un elevado grado de resiliencia del sector. Además, el endeudamiento agregado del sector privado siguió siendo moderado.

La actividad de intermediación del conjunto de entidades financieras continuó aumentando durante la segunda parte de 2025, reflejando tasas de crecimiento menores respecto de las observa-das en el último IEF. La desaceleración en el ritmo de expansión se reflejó mayormente en el segmento en moneda nacional. La profundidad del financiamiento bancario al sector privado, desde niveles aún muy acotados, siguió aumentando. Se estima que el saldo de crédito a empresas y familias del conjunto de entidades financieras representó 13,6% del PIB en octubre, incrementándose 2,5 p.p. respecto al último IEF (5,7 p.p. i.a.). Contemplando el acumulado en el año, los indicadores de rentabilidad del sistema financiero agregado se redujeron respecto del IEF anterior y en una comparación interanual. Los ratios de rentabilidad trimestrales presentaron mayor volatilidad respecto de años previos. En este contexto, continuaron mejorando paulatinamente los niveles de eficiencia productiva y escala del sector bancario, manteniéndose aún un amplio potencial de avances en estos aspectos de la actividad de intermediación.

El crecimiento del crédito se produjo en conjunto con el resurgimiento de desafíos para la administración de riesgos intrínsecos de la actividad bancaria a partir de la reducción de los excedentes de liquidez y del aumento —desde niveles muy acotados— de la transformación de plazos y del descalce de tasas de interés. En este sentido, si bien desde el ultimo IEF continuó convergiendo la disponibilidad de fondeo bancario respecto al saldo de crédito al sector privado, se verificaron señales de reducción en los indicadores de exposición al riesgo sistémico de liquidez. A partir de la evolución de los depósitos en pesos del sector privado —principal fuente de fondeo del sector—, en el período se observó un ligero incremento de la madurez, con un sesgo menos volátil y atomizado. Esto se debió a la menor ponderación del fondeo obtenido de las personas jurídicas presta-doras de servicios financieros —mayormente FCI—, sumado al destacado crecimiento de los depósitos a plazo por sobre las cuentas a la vista. El sistema financiero mantiene su cobertura con activos líquidos en un marco de readecuación de la normativa de efectivo mínimo, al tiempo que se cumplen con holgura los requisitos regulatorios derivados de los estándares de Basilea III.

Para 2026 se prevé que el sistema financiero siga desarrollando su actividad, manteniendo margen para incrementar su profundidad en la economía. Atendiendo a su objetivo de promover la estabilidad financiera, el BCRA continuará desarrollando un monitoreo macro y microprudencial, sosteniendo la supervisión y la regulación en línea con las mejores prácticas internacionales.

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