Estabilidad Financiera
Informe de Estabilidad Financiera
Segundo Semestre
2024
Informe semestral que presenta la evolución reciente y las perspectivas de la estabilidad financiera.
Síntesis ejecutiva
En el contexto definido por el nuevo marco de política económica implementado a partir de diciembre de 2023, la intermediación del conjunto de entidades financieras con el sector privado se incrementó de forma significativa desde mayo pasado del corriente año. En este nuevo escenario el
sistema financiero comenzó a reconfigurar sus excedentes de liquidez, propiciando una mayor canalización de recursos a las empresas y familias, al tiempo de preservar un importante grado de resiliencia frente a los riesgos enfrentados dada su operatoria tradicional.
El contexto local continuó mejorando desde la publicación del IEF I-24, en función de la implementación del nuevo programa económico que permitió afianzar los equilibrios económicos básicos y avanzar hacia menores distorsiones, restricciones y trabas burocráticas, de forma tal de establecer
un esquema de incentivos que propicie un crecimiento sostenible en los próximos años. El compromiso firme con el equilibrio fiscal, la reducción de los factores asociados a la emisión monetaria, el saneamiento del balance del BCRA y la implementación de un nuevo marco de política monetaria fueron acompañado por una rápida caída en la inflación corriente y de sus expectativas futuras. Otros elementos destacados en los últimos meses fueron la mejora en la balanza de pagos, la flexibilización de las restricciones asociadas al mercado de cambios y el lanzamiento de
Régimen de Regularización de Activos. Comenzó a verificarse un proceso de re-monetización y, con menor demanda de financiamiento por parte del sector público (que siguió refinanciando su deuda en el mercado local, acumulando liquidez para respaldar la normalización de la demanda
monetaria y crediticia en moneda nacional), permitiendo que se dinamice tanto la intermediación financiera tradicional como el financiamiento a través del mercado de capitales, en un contexto de
menores tasas de interés. A la par se contrajo el riesgo asociado a los títulos públicos en dólares(spread del EMBIG) y la brecha cambiaria. Acompañando estas mejoras, comenzó a verificarse un incipiente repunte del producto, crecimiento que se espera se consolide en los próximos meses.
Las perspectivas a nivel internacional mantuvieron cierto sesgo positivo desde la publicación del último IEF, con inicio del ciclo de recortes de tasas de política monetaria en las principales economías desarrolladas (con excepción de Japón). El escenario sigue siendo desafiante dada la existencia de múltiples factores que pueden implicar súbitas correcciones en las expectativas y en el apetito por riesgo (por ejemplo, tensiones geopolíticas o incertidumbre respecto a eventuales cambios en las políticas aplicadas por economías desarrolladas). Los mercados financieros internacionales evidencian cierta mejora desde la publicación del último IEF, aunque en el caso de los activos financieros de economías emergentes el comportamiento fue mixto.
Desde una óptica de estabilidad financiera, el sistema financiero local sigue mostrando una posición sólida que le permitiría mantenerse resiliente en caso de tener que enfrentar eventuales situaciones de tensión. Entre los potenciales riesgos mencionables para los próximos meses se encuentra la posibilidad de que se verifique un deterioro en el contexto internacional. Diversos factores de vulnerabilidad global podrían amplificar la materialización de incertidumbre (segmentos de
mercado susceptibles a correcciones bruscas en sus precios, incremento en el endeudamiento a nivel global en los últimos años o el avance de la intermediación no bancaria con comportamiento
pro-cíclico y significativa interconexión), afectando a las perspectivas económicas globales o desencadenando dinámicas negativas en los mercados. Con respecto a la situación local, el importante avance en el proceso de estabilización hace que las expectativas para la intermediación financiera sean auspiciosas. La resolución de los desequilibrios previamente existentes constituye un proceso aún en marcha, que implica una agenda amplia y desafiante de reformas. En este
marco, no puede descartarse la posibilidad de que se den desvíos temporarios respecto a las expectativas, con crecimiento económico menos fuerte que el esperado o suba transitoria en la volatilidad en los mercados financieros.
La expansión de la intermediación financiera observada en los últimos meses trae aparejados incrementos en las exposiciones sistémicas a los riesgos más tradicionales de esta actividad. De
forma incipiente comenzaron a ampliarse algunos descalces patrimoniales en el conjunto de entidades (de plazos, de tasas de interés, de partidas en CER). Considerando la perspectiva del monitoreo macroprudencial, estas exposiciones se mantienen aún en niveles bajos respecto a los indicadores de solidez sistémica. Además, frente a las potenciales vulnerabilidades asociadas al proceso de re-intermediación, el conjunto de entidades mantuvo niveles positivos de rentabilidad.
La potencial vulnerabilidad asociada a la exposición patrimonial al riesgo de crédito sigue siendo la más relevante para el sistema financiero local. En el marco de la expansión de la intermediación,
desde el IEF anterior el crédito a empresas y a familias aumentó su ponderación dentro de los activos del sistema (proceso de “crowding in” del sector privado), partiendo desde niveles históricamente bajos. En el segmento de crédito a las empresas los indicadores de materialización de
riesgo de crédito no presentaron cambios significativos en los últimos seis meses, permaneciendo en niveles bajos. En el segmento de financiamiento a las familias se verificaron algunas señales
de materialización del riesgo de crédito respecto al IEF anterior: aumentó en cierta medida la probabilidad de default estimada (PDE) sobre las asistencias crediticias de consumo (personales y
tarjetas). Desde niveles bajos, en el último semestre se evidenció un ligero incremento en la carga financiera enfrentada por las familias en términos de su masa salarial. Cabe mencionar que, frente
a esta potencial vulnerabilidad, el sistema preservó un elevado nivel de previsionamiento y de capital. La exposición patrimonial del sistema al sector público y al BCRA descendió desde la última publicación del IEF. Por el lado del BCRA se viene avanzando en el proceso de saneamiento de la
hoja de balance y, en línea con esto, en julio entró en vigencia el nuevo marco de política monetaria con la fijación de un límite máximo a la base monetaria amplia. Por el lado del Tesoro Nacional, se
mantiene el equilibrio fiscal y se verificó una reducción del riesgo soberano percibido por el mercado (medido por el spread de EMBIG) respecto al IEF anterior.
Respecto de la composición del fondeo del sistema, a fines del tercer trimestre del año se produjo un fuerte ingreso de recursos a partir del “Régimen de Regularización de Activos”. Los depósitos en moneda nacional mantuvieron su relevancia en la estructura de fondeo del conjunto de entidades en los últimos seis meses. Desde el último IEF el capital propio de las entidades redujo su importancia relativa entre las fuentes de fondeo—moderación de los resultados positivos y distribución de dividendos—, presentado de todos modos niveles relativamente significativos. Los indicadores asociados a la madurez y al nivel de concentración de los depósitos, que intentan aproximar la exposición al riesgo de liquidez desde la perspectiva del fondeo de las entidades, no presentaron cambios significativos respecto al IEF anterior. Cabe considerar que el sistema mantuvo una amplia cobertura de liquidez, readecuándose desde niveles elevados a partir del aumento del crédito. Desde julio de 2024 el BCRA redefinió los instrumentos para administrar la liquidez sistémica, destacándose: (i) la provisión de liquidez a los bancos mediante la ventana de pases activos para el BCRA; y (ii) la absorción de los excedentes de liquidez de los bancos por parte del BCRA mediante compras y ventas de LEFI.
Durante los próximos meses se prevé que el sistema financiero continúe expandiendo su actividad de intermediación, presentándose hacia adelante un importante margen para que el crédito aumente su profundidad en la economía. Este proceso conllevará cambios en las exposiciones a los
riesgos y, eventualmente, en los niveles de coberturas. Frente a este escenario, en el marco del objetivo de promover la estabilidad financiera el BCRA continuará desarrollando un monitoreo macro y microprudencial sobre el sistema financiero. Al mismo tiempo, el marco regulatorio de supervisión y regulación prudencial se mantendrá en línea con los estándares internacionales.



