Conferencia de prensa del presidente del BCRA

lunes, 18 de mayo de 2026

El presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago  Bausili, brindó una conferencia de prensa en la Sala Dr. Ernesto Bosch.  Estuvo acompañado por Vladimir Werning, vicepresidente de la  institución. 

Durante la exposición, repasó los principales lineamientos del Informe de Política Monetaria y los resultados de los Estados Contables 2025

A continuación se encuentra disponible el video completo de la conferencia, la presentación y las palabras iniciales del presidente del BCRA.

 

Descargar Presentación (PDF)

 

 

Palabras iniciales del presidente

I. Contexto internacional

El elemento más saliente del contexto externo en el período analizado es el conflicto en Medio Oriente, que representa el shock geopolítico más significativo para la economía global en lo que va del año. El cierre del Estrecho de Ormuz y los daños en infraestructura energética generaron un impacto de magnitud histórica sobre los mercados de commodities: el precio del petróleo Brent llegó a superar los USD 118 por barril, y los precios de la soja, el trigo y el maíz también registraron aumentos significativos. El conflicto también reavivó presiones inflacionarias globales, tensionó las tasas de interés en los mercados desarrollados y generó volatilidad en el dólar.

En ese entorno, las condiciones de liquidez para los mercados de países emergentes exhibieron una contracción inicial, aunque la aversión al riesgo resultó transitoria: hacia fines de abril los mercados bursátiles recuperaron terreno y los spreads soberanos de la región retomaron una tendencia declinante. El principal riesgo que identificamos hacia adelante es la prolongación del conflicto, a lo que se suman otras amenazas latentes como nuevas restricciones comerciales, y riesgos de correcciones abruptas en los mercados.

II. Contexto macroeconómico local

Frente a ese contexto externo adverso, Argentina mostró un comportamiento diferencial que merece ser destacado. A diferencia de episodios similares del pasado, el país no se contagió del estrés financiero global: el tipo de cambio se mantuvo estable, las tasas de interés domésticas cayeron, y el superávit comercial energético actuó como amortiguador. Esta respuesta refleja los sólidos fundamentos macroeconómicos construidos en los últimos dos años.

Actividad económica

El 2025 cerró con un crecimiento del 4,4% en promedio, en línea con lo que el BCRA había proyectado en el IPOM anterior. La recuperación del cuarto trimestre estuvo impulsada principalmente por la cosecha récord de trigo, mientras que el resto de los sectores mostró una evolución heterogénea. En el primer trimestre de 2026 se observó una desaceleración que se explica, en gran medida, por la reversión de ese efecto transitorio del trigo, y no por un deterioro en las tendencias de fondo. Los indicadores de industria y construcción de marzo apuntan a una recuperación que llevaría el promedio trimestral a niveles similares a los del cuarto trimestre de 2025.

Como es sabido, el crecimiento no fue uniforme entre sectores. El agro, la minería, la extracción de petróleo y gas, y la intermediación financiera continúan siendo los sectores más dinámicos, mientras que industria, comercio y construcción registraron caídas interanuales, en parte explicadas por la incertidumbre electoral del 2025. Se espera que, despejada esa fuente de volatilidad, estos sectores mejoren su desempeño en los meses que vienen, en línea con los niveles anunciados en marzo último.

Empleo y pobreza

En materia laboral, la tasa de desempleo se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, un nivel históricamente bajo, aunque levemente superior al del 2024. La caída del empleo se concentró en el segmento formal, mientras que el empleo informal continuó creciendo. En este marco, la Ley de Modernización Laboral apunta a revertir la tendencia de más de una década, y dinamizar el mercado formal.
Un dato de particular importancia es la reducción de la pobreza. Las tasas de pobreza e indigencia registraron caídas significativas en el segundo semestre de 2025, respecto de sus máximos de 2024. El BCRA estima que la reducción de la inflación explicó directamente casi 6 puntos porcentuales de esa caída, lo que ilustra el vínculo concreto entre estabilidad monetaria y bienestar social.

Demanda e inversión

Desde el lado de la demanda, el crecimiento fue traccionado por el consumo privado y las exportaciones. La inversión, que se contrajo durante gran parte de 2025 en un contexto de incertidumbre electoral, comenzó a mostrar señales de recuperación al inicio de 2026. Esto es coherente con el avance del RIGI —con más de USD 124 mil millones en proyectos presentados— y con el reciente anuncio del «Súper RIGI», así como con las privatizaciones y concesiones en marcha.

Sector externo y reservas

Las exportaciones de bienes se mantuvieron en niveles históricamente elevados, con perspectivas de un superávit comercial superior a USD 16.000 millones para 2026, impulsado por la cosecha y por los precios de los commodities. Las reservas internacionales brutas mostraron un incremento de más de USD 17.000 millones interanuales, alcanzando los USD 42 mil millones al 31 de marzo. Durante el trimestre se firmaron además dos acuerdos comerciales de relevancia estratégica: el Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea y el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos con los Estados Unidos, que en conjunto vinculan a la Argentina con mercados que representan el 43% del PIB global.

Cuentas públicas y finanzas del Tesoro

En las cuentas públicas, el sector público nacional registró un superávit primario equivalente al 1,2% del PIB en el primer trimestre de 2026, sosteniendo así el equilibrio fiscal como pilar del programa económico. Es destacable que ese resultado se logra en un contexto de reducción de la presión tributaria al nivel más bajo desde el 2006, ubicándola en torno al 20% del PIB. El Tesoro mantuvo tasas de refinanciamiento superiores al 100% de sus vencimientos en pesos, extendió los plazos de colocación y logró tasas de corte decrecientes. La deuda pública con acreedores privados y externos se ubicó en torno al 36% del PIB, por debajo del promedio de 2025.

El consenso de analistas del REM proyecta un crecimiento del 2,8% para 2026, con expansión sostenida del orden del 3% en los años siguientes, proyección compartida por el FMI y el Banco Mundial.

III. Precios

En materia de inflación, el capítulo correspondiente del IPOM analiza la dinámica reciente del IPC y sus perspectivas a la luz del shock de precios internacionales. El aumento en el precio de los combustibles generó un impacto directo sobre algunos componentes del índice, y el BCRA pone su foco, y está monitoreando con particular atención, los potenciales efectos de segunda ronda que puedan incorporarse a la dinámica inflacionaria. Nuestra ancla nominal es el control de los agregados monetarios, y ese esquema se ha mostrado consistente con la desinflación sostenida que venimos registrando.

Más en detalle, el IPC estuvo afectado durante el trimestre por tres factores bien identificados:

  • – la suba del precio internacional de la carne y la adecuación de tarifas de electricidad y gas, que se enmarcan en la corrección de precios relativos propia de un programa de estabilización y reinserción económica;
    – factores estacionales previstos —educación, indumentaria— que elevaron transitoriamente la inflación mensual;
    – y, más recientemente, el traslado del shock del precio internacional del petróleo a los combustibles domésticos. La extensión de este último factor es la principal fuente de incertidumbre sobre la trayectoria del IPC hacia adelante.

 

Lo que el informe muestra con claridad es que la inflación subyacente no evidencia efectos de segunda ronda: a pesar del alza transitoria del IPC, el IPC-Subyacente del BCRA se mantuvo relativamente estable.

Esto se explica porque la economía carece de presiones inflacionarias inerciales: el ancla fiscal y monetaria no convalida el traslado de shocks sobre unos precios a otros.

En consecuencia, la inflación retoma su tendencia a la baja una vez que se revierten los factores estacionales y el impacto directo de los combustibles. El REM confirma este diagnóstico: el sector privado considera que los shocks son temporarios, anticipa una reducción de la inflación en lo inmediato, y mantiene sus expectativas a 12 meses ancladas en torno al 24%.

IV. Política Monetaria

El tercer capítulo del IPOM repasa las decisiones de política monetaria adoptadas durante el trimestre y explica sus fundamentos. El BCRA mantiene el régimen de control de los agregados monetarios como eje de la estrategia de estabilización.

En este marco, consideramos que están dadas las condiciones para que la oferta de dinero siga acompañando la recuperación de la demanda real, priorizando el canal de compras de reservas para abastecer esa demanda. El resultado es que la acumulación de reservas internacionales y la estabilidad cambiaria se refuerzan mutuamente, mientras el financiamiento monetario al Tesoro permanece en cero.

La compra de divisas al sector privado durante el primer cuatrimestre del año superó las expectativas del escenario base del programa monetario. Este resultado refleja una conjunción de factores:

  • – la libertad para el ahorro en dólares de las familias en un contexto de incertidumbre electoral,
    – la decisión del sector privado de mantener gran parte de ese ahorro depositado en el sistema financiero doméstico,
    – una mayor flexibilidad en las operaciones comerciales y financieras de las empresas,
    – y la reanudación del ciclo de inversión con ingreso de financiamiento externo.

 

La expansión de liquidez resultante de esas compras fue absorbida mediante herramientas de mercado abierto, y a través de la normalización de los encajes bancarios. Todo esto, manteniendo vigente la misma política monetaria.

El BCRA consideró que el alza transitoria de la inflación, las expectativas inflacionarias ancladas y las condiciones financieras estables no justificaban modificar el rumbo.

El comportamiento del tipo de cambio y las tasas de interés domésticas ante el shock geopolítico externo fue notable: en lugar del contagio que caracterizó episodios anteriores, la economía exhibió estabilidad y hasta cierta apreciación nominal. Eso es evidencia del grado de credibilidad que ha ganado el programa.

V. Estados Contables 2025

Finalmente, quiero hacer una breve mención a los Estados Contables del ejercicio 2025. El BCRA cerró el año con una ganancia de $34,3 billones —un 34% superior a la de 2024 en moneda constante—, el mayor resultado en términos reales de los últimos 20 años con excepción del ejercicio puntual del 2019, en el que se alteraron las normas contables. El Patrimonio Neto alcanzó los $51,3 billones, incrementándose un 66% en el año. Las Reservas Internacionales en dólares crecieron 48,5% y los pasivos remunerados fueron eliminados.

La mejora del resultado se explica fundamentalmente por tres factores:

  • – un mayor resultado por diferencias de cotización —impulsado por la recompra de Letras Intransferibles y la suba del precio del oro—,
    – una fuerte reducción de los intereses pagados por la eliminación de los pasivos remunerados,
    – y menores gastos de emisión monetaria.

 

En cuanto al destino de los resultados: el Directorio constituyó reservas por $11,4 billones y puso a disposición del Tesoro Nacional $24,4 billones en concepto de dividendos. El Tesoro destinará esos fondos a recomprar Letras Intransferibles en cartera del BCRA por aproximadamente $18 billones —equivalentes a USD 21 mil millones— y a constituir depósitos en el BCRA por $6 billones. Ambas operaciones contribuyen directamente al saneamiento del balance del BCRA.

En 2026, el BCRA continuará consolidando este proceso. El programa de compra de reservas internacionales ya acumula compras por USD 8.200 millones en lo que va del año.

El saneamiento del balance del BCRA no es un fin en sí mismo: es una condición necesaria para que esta institución cuente con las herramientas efectivas que le permitan cumplir su mandato de estabilidad monetaria y financiera.

Un balance del BCRA saneado respalda sus pasivos con solidez y credibilidad. En esencia, el balance respalda su principal pasivo, que es nada menos que nuestra moneda, el peso. Cuanto más valga el peso, menor será la inflación.

 

 

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