Premio Anual de Investigación Económica “Dr. Raúl Prebisch”

Creating a Framework for Sovereign Debt Restructuring that Works

Martin Guzman

2014-12-19 - Hace más de una década, el FMI solicitó un mecanismo de reestructuración de la deuda soberana. Pero hoy en día, todavía no existe un mecanismo de este tipo. Y con los fallos judiciales recientes que muestran cómo injustamente los países pueden ser tratados sin un estado de derecho internacional sobre la reestructuración de la deuda, se está volviendo cada vez más urgente que los líderes mundiales hagan de su creación una prioridad. Necesitamos un mecanismo de reestructuración de la deuda soberana justo y eficiente por las mismas razones que los mercados de capitales eficientes dependen de una ley de quiebras equilibrada. Si la ley es muy amigable con el acreedor habrá renuencia a pedir prestado, y por consiguiente un nivel de crédito ineficientemente bajo. Una ley que sea demasiado amigable con el prestatario podría tener el efecto contrario, también resultando en una escasez de crédito. El FMI reconoció que no había un marco de este tipo de deudas soberanas, y que ese marco era muy necesario. Vieron que la falta de un marco de este tipo podría tener consecuencias graves no sólo después de que ocurra una crisis, sino también antes. Los académicos han llegado a la misma conclusión: es una de las principales conclusiones a las que arribó la Comisión de Expertos sobre las Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional, la comisión nombrada por el Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas a raíz de la crisis financiera mundial. Afortunadamente, en la ONU se ha votado abrumadoramente para comenzar a desarrollar un marco de resolución de la deuda soberana. Al hacerlo, siguen el consejo de un grupo de expertos internacionales en economía. De hecho, la reestructuración de la deuda soberana tiene la fuerte la necesidad de un mecanismo de reestructuración especializado, ya que es mucho más complicada que la reestructuración de la deuda interna. Las entidades políticas tienen obligaciones que van más allá de los de una empresa privada. Incluso la ley de bancarrota de los Estados Unidos reconoce que cuando las autoridades públicas a reestructurar su deuda, hay demandantes, además de los "formales", hay un contrato social que debe garantizar la continuidad de la prestación de los servicios como el pago de las pensiones, educación, alimentación, o de salud. Si la globalización se va a incluir a todos los ciudadanos, entonces tenemos que tener un estado de derecho internacional, al menos más desarrollado del que tenemos hoy. El buen funcionamiento de los mercados de deuda soberana es importante, no sólo para los países en desarrollo, pero, como la crisis del euro nos ha enseñado, para los países desarrollados. Presentado el 19 de diciembre de 2014 en el ciclo de Seminarios de Economía 2014.