Sector Externo
Informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario
Segundo Trimestre
2005
Este informe analiza la evolución de las compras y ventas de moneda extranjera en el mercado de cambios, correspondiente al segundo trimestre 2005.
A partir del cierre de la negociación externa de la deuda pública, en un contexto de liquidez internacional, se evidenció un creciente interés de residentes y no residentes por la inversión en activos locales. Esto unido a factores estacionales de las exportaciones de bienes y a la necesidad del sector privado de fondos en pesos para hacer frente a los vencimientos del impuesto a las ganancias, explican los fuertes ingresos netos de divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) en el segundo trimestre del año.
Las operaciones de las entidades autorizadas con sus clientes en el MULC registraron un superávit récord de US$ 3.457 millones. En comparación con igual período del año anterior, el excedente cambiario fue superior en unos US$ 1.000 millones (40%), producto básicamente de la fuerte reversión de los flujos netos para la formación de activos externos del sector privado no financiero, de los ingresos de no residentes y del aumento de los cobros de exportaciones. Estos efectos fueron sólo parcialmente contrarrestados con las mayores compras netas de divisas del Tesoro Nacional en el mercado de cambios que totalizaron US$ 1.545 millones en el trimestre y los mayores pagos de importaciones.
Si se consideran exclusivamente las operaciones del sector privado, el excedente trimestral del MULC superó los US$ 5.000 millones, nivel que se ubica en un máximo desde la vigencia de este mercado, acumulando un excedente de aproximadamente US$ 7.700 millones en el primer semestre del año.
En línea con el incremento en el nivel de actividad y en los flujos comerciales, los volúmenes operados en el MULC registraron en el trimestre un nuevo récord, acumulando un total de US$ 50.976 millones. También las compras trimestrales del BCRA por US$ 3.626 millones constituyeron un pico histórico.
La cuenta corriente del balance cambiario registró un superávit de US$ 3.591 millones( 7,4% del PBI), unos US$ 390 millones (10%) inferior al excedente observado en el segundo trimestre de 2004 (US$ 3.982 millones). Esta caída obedeció básicamente al pago de intereses y comisiones de la deuda pública reestructurada por un total de US$ 695 millones. El excedente de transferencias por mercancías continuó siendo el principal componente del superávit de la cuenta corriente cambiaria.
Los cobros de exportaciones de bienes registraron el máximo nivel desde la instauración del MULC, con un total de US$ 10.963 millones, creciendo 20% en forma interanual. Por su parte, en línea con el crecimiento interanual de los despachos a plaza, acorde a la evolución del nivel de actividad, los pagos por importaciones de bienes también alcanzaron un nuevo récord, US$ 6.159 millones, monto 40% superior al registrado en el mismo período de 2004.
Por su parte, la cuenta capital y financiera cambiaria registró un déficit por US$ 658 millones, el mínimo nivel desde la vigencia del MULC junto al observado en el tercer trimestre de 2003. Este resultado reflejó la baja propensión a invertir en activos externos por parte de residentes, en términos netos, y los ingresos por inversiones de corto plazo de no residentes canalizados, en buena parte, a través de la operatoria de repatriación de fondos de los agentes de bolsa. Sin embargo, estos ingresos de la cuenta capital y financiera fueron más que compensados por los pagos netos de deuda externa.
Los pagos netos en concepto de capital del sector público y el Banco Central con los organismos internacionales totalizaron unos US$ 1.390 millones, explicados básicamente por los pagos al Fondo Monetario Internacional por US$ 1.123 millones.
El incremento trimestral total de las reservas internacionales del BCRA de US$ 2.713 millones fue el máximo registrado desde el cuarto trimestre de 1999, alcanzando el stock los US$ 23.052 millones al 30 de junio de 2005.
La evolución de los ingresos de divisas y las expectativas de corto plazo, llevaron al dictado de nuevas normas tendientes, por un lado, a incentivar la demanda de divisas del sector privado, y por otro, a establecer regulaciones cambiarias para compatibilizar los flujos por ingresos de capitales, con los objetivos en materia cambiaria y monetaria.



