Estabilidad Financiera
Informe de Estabilidad Financiera
Primer Semestre
2025
Este informe semestral presenta la evolución reciente y las perspectivas de la estabilidad financiera en la Argentina.
Sintesis
A partir de la positiva evolución de los fundamentos macroeconómicos locales como resultado de la implementación del nuevo marco de política económica a fines de 2023, los bancos continuaron dando impulso a su rol de intermediarios financieros entre actores del sector privado. Actualmente se transita un proceso de crowding in del crédito a empresas y a familias, con paulatina reducción de los excedentes de liquidez bancaria y de la exposición al sector público. Aún con un amplio margen para su expansión y desarrollo, el sistema financiero conserva holgados niveles de solidez.
El mantenimiento de un compromiso prioritario con la disciplina en las cuentas del sector público nacional -y la consecuente menor dominancia fiscal-, la reducción de la inflación, la desregulación y el fomento de la competencia privada permitió avanzar en el anclaje de las expectativas y el logro de una mayor credibilidad de la política económica. Este marco general fue acompañado en los últimos meses por una serie de hitos adicionales, entre los que se destacan el logro de un acuerdo con el FMI (apuntalado por una serie de medidas para fortalecer la liquidez en moneda extranjera del BCRA y mejorar la calidad de su balance) y claros avances en lo que hace a la flexibilización cambiaria y al ordenamiento del mercado de dinero. En este sentido, se destaca el abordaje consistente de los problemas de stocks en el balance del BCRA observados hacia fines de 2023, contribuyendo con la reducción de riesgos a la estabilidad financiera, que incluyó la canalización de demanda de divisas a través de BOPREAL, la eliminación de pasivos remunerados y la reducción de pasivos contingentes del BCRA. A esto se le sumó más recientemente el anuncio en junio de la rescisión de los saldos remanentes de contratos de opciones de liquidez sobre títulos públicos en poder de los bancos, la absorción adicional de pasivos monetarios a través del BOPREAL y el reordenamiento monetario tras el vencimiento de las LEFI. El Tesoro siguió refinanciando su deuda en el mercado local (a lo que se sumó a fines de mayo una operación con un bono en moneda local exclusiva para inversores internacionales), con buena parte de estas operaciones en pesos nominales, cuya curva de rendimientos a fines de mayo se ubicaba por debajo de la de fines del año pasado, si bien las tasas evidenciaron cierta volatilidad durante el período. El nivel de actividad siguió expandiéndose en buena parte en función de la evolución de los sectores con comportamiento cíclico, al tiempo que se espera que la economía mantenga su ritmo de crecimiento. El contexto internacional se volvió más desafiante desde la publicación del IEF II-24. Se registró una mayor incertidumbre en función de las disputas comerciales entre economías de gran porte, que se sumaron a la presencia de tensiones geopolíticas previas. Pese a darse cierta recomposición a partir de abril, la denominada “guerra de aranceles” implicó una erosión en las perspectivas de crecimiento a nivel global, un episodio de aumento en la volatilidad en los mercados financieros internacionales (que afectó a los mercados emergentes) y expectativas cambiantes en torno a potenciales modificaciones en medidas de política de economías desarrolladas. Dado que las negociaciones comerciales siguen vigentes, se mantiene a futuro un contexto de cautela.
En el actual contexto operativo el sistema financiero local conserva un importante grado de solidez, lo que le permitiría desenvolverse con resiliencia ante potenciales situaciones de tensión. En este sentido, no puede descartarse que en los próximos meses se materialice un renovado deterioro en el contexto internacional. Las tensiones vinculadas a la negociación comercial vigente entre las principales economías a nivel mundial, la escalada de conflictos geopolíticos o una mayor incertidumbre respecto al sendero esperado de rebajas en las tasas de política monetaria de economías desarrolladas podrían, llegado el caso, afectar las expectativas de crecimiento global o presionar sobre los mercados financieros internacionales (en este último caso, con efectos amplificados en función de la existencia de múltiples factores de vulnerabilidad a nivel internacional, como se vienen mencionando en las sucesivas ediciones del IEF). Localmente mientras que las expectativas se mantienen positivas, debe tenerse en cuenta que la reducción de los desequilibrios existentes es un proceso que continúa consolidándose, en el marco de la implementación de una agenda amplia de reformas. En este caso, y teniendo en cuenta que este año hay elecciones legislativas, no puede descartarse la posibilidad de que se verifiquen desvíos transitorios en lo que se refiere a las expectativas de crecimiento o episodios de aumento temporario en la volatilidad del mercado financiero local. Sin embargo, estas situaciones debieran ser de naturaleza extrema (poco probable) para que se lleguen a evidenciar cierto impacto en las condiciones de estabilidad.
En los procesos de expansión de la intermediación financiera como el que actualmente transita el sistema financiero, tienden a aumentar notablemente sus niveles de exposición sistémica al riesgo de crédito del sector privado. Estas etapas también pueden estar acompañadas de nuevos desafíos a partir del incremento en la transformación de plazos y en el descalce de tasas de las entidades. En estos aspectos se parte desde registros agregados acotados, lo que atempera el riesgo financiero sistémico en el corto plazo. El actual contexto de reducción de inflación y la vigencia aún de una reducida escala en los niveles de intermediación, acompañados de una decreciente exposición sistémica al sector público (y al BCRA) y de un mayor grado de competencia entre actores del sector financiero, generan un escenario desafiante para los bancos en términos de rentabilidad. En los últimos trimestres continúan evidenciándose señales de disminución en los ratios de ganancias bancarias, tras períodos de niveles relativamente altos, tanto en el caso de las entidades financieras privadas como en el de las públicas.
En el contexto del aumento de exposición del sistema financiero al sector privado, los indicadores de materialización del riesgo de crédito se incrementaron —fundamentalmente en el segmento de consumo de las familias—, manteniéndose en niveles moderados que resultan inferiores al promedio histórico (por debajo de sus máximos). En este sentido, al cierre del tercer trimestre, el ratio de irregularidad del crédito bancario al sector privado se ubicó en 2%, por debajo del promedio local de los últimos 20 años y de la región. La potencial vulnerabilidad asociada a la exposición patrimonial al riesgo de crédito se mantiene relativamente como la más relevante para el sistema financiero agregado. Frente a esto, las coberturas constituidas con previsiones y capital siguen en niveles históricamente elevados. Como resultado el sistema sigue evidenciado elevada resiliencia frente una eventual materialización adicional del riesgo de crédito, como se desprende de los ejercicios de sensibilidad elaborados con supuestos extremos (muy poco probables). Si bien la carga financiera de la deuda de las familias respecto de la masa salarial formal continuó aumentando en los últimos meses, el endeudamiento agregado del sector privado se mantuvo en niveles relativamente acotados en el inicio del año.
El crecimiento relativo del crédito al sector privado en pesos por encima de los depósitos en igual denominación continúa siendo un proceso desafiante para el conjunto de entidades financieras. Desde el último IEF se siguió observando una paulatina convergencia de la disponibilidad de fondeo bancario por medio de depósitos respecto al saldo de crédito al sector privado. Los depósitos en moneda nacional del sector privado se mantienen como el principal componente de la estructura de fondeo de las entidades, observándose un aumento de la participación relativa de los depósitos a plazo en moneda nacional, explicado en parte por las colocaciones efectuadas por las personas jurídicas prestadoras de servicios financieros —mayormente FCI—. A partir de esta evolución se verificó un leve aumento en los niveles de concentración y en la volatilidad potencial de los depósitos del sistema, dando lugar a cierto sesgo al alza de la exposición al riesgo de liquidez del sistema respecto al último IEF. En este escenario debe mencionarse que el sistema conserva importantes márgenes de cobertura con activos líquidos, y verifica holgadamente los mínimos regulatorios para los ratios de liquidez de Basilea.
Con el fin de mantener las condiciones de estabilidad financiera, en el contexto esperado de consolidación del proceso de expansión del crédito, en la medida que considere oportuno el BCR continuará implementado medidas dentro del enfoque vigente de políticas macro y microprudencial. En este marco, se mantendrá un seguimiento prudencial de las entidades financieras individuales, así como también un monitoreo a nivel agregado de exposiciones a riesgos y de las coberturas constituidas a fin de reducir las vulnerabilidades del sistema financiero y sostener adecuados niveles de resiliencia.



