El vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, expuso en el 42° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos en Finanzas (IAEF) titulado “Argentina 2025: Estrategias para un futuro competitivo”, realizado el martes 13 de mayo de 2025 en Buenos Aires.
A continuación, se transcribe el discurso:
Agradecimiento
Buen día. Quiero agradecer al IAEF por la invitación a su 42º Congreso y esta nueva oportunidad para compartir las perspectivas del Directorio del BCRA. También extiendo un agradecimiento a todos los participantes que, tomando decisiones complejas desde el sector privado, acompañan las reformas en la política económica.
Hoy quisiera dejarles una idea: superada la Etapa 1 (de “déficit fiscal cero”) y la Etapa 2 (de “emisión monetaria cero”), el lanzamiento de la Etapa 3 (de “brecha cambiaria cero”) abre importantes oportunidades. Mientras que las dos etapas anteriores definían un marco macroeconómico incompleto, la Etapa 3 le da forma definitiva al marco fiscal, monetario y cambiario.
Este marco fundamental, evita los desbalances de demanda que han llevado a crisis recurrentes en el pasado. Hacia adelante, se seguirá perfeccionando y reforzando con un proceso de reformas de oferta, orientadas a mejorar la eficiencia y la competitividad. El beneficio de esas oportunidades para el país depende de la velocidad con la cual el sector privado se proponga adaptar a los cambios ya introducidos y las señales de los cambios por venir.
Introducción: de la “demolición controlada” de riesgos a la construcción de oportunidades
Habiendo trascurrido un año desde que compartí con ustedes las perspectivas del Directorio del BCRA en este foro, resulta natural repasar repasar ese diagnóstico inicial.
Ese repaso ayuda a visualizar cómo los objetivos planteados hace un año permitieron sentar las bases de los objetivos actuales de liberación, flexibilización, simplificación, y unificación cambiaria. Y lograrlo minimizando los posibles sobresaltos financieros, económicos o sociales. Este resultado refleja la importancia que le cabe a la secuencia de implementación de un programa macroeconómico (además de su diseño general) para facilitar la convergencia de la economía a su equilibrio.
También compartiré el diagnóstico y la agenda actual, para visualizar con más nitidez la senda económica del resto del 2025. El 2025, como el 2024, será recordado como un año trascendental para los avances estructurales y no un año, como en muchas ocasiones del pasado, en el cual el calendario electoral condiciona o compromete las decisiones económicas.
Pero antes de entrar en los detalles les propongo una reflexión conceptual.
En 2024, durante las Etapas 1 y 2 del programa, la política económica enfrentó un desafío asimilable al de la “demolición controlada” frente a la infinidad de distorsiones y restricciones a la libertad económica que produjeron la crisis de 2023. En consecuencia, las medidas que predominaron fueron las que se orientaron a enfrentar riesgos de derrumbe económico. Frente a los múltiples riesgos, resultaba difícil extender el horizonte de expectativas y de decisiones del sector privado.
Por el contrario, la Etapa 3 del programa inaugura un período en el cual predominan múltiples oportunidades y las medidas de política económica predominantes tienden a extender significativamente el horizonte de expectativas y decisiones del sector privado. A partir de la Etapa 3 lo que constituía un programa de estabilización ambicioso basado en principios macroeconómicos sanos está evolucionando rápidamente hacia un programa de crecimiento sostenible. Ese programa está basado en un régimen de competencia de monedas (operativo) y de mayor libertad económica (palpable). En definitiva, comienza una etapa de construcción de oportunidades.
Refuerzo de reservas: activos líquidos adecuados para levantar el “cepo”
El año pasado en este foro comencé por explicar la historia de los pasivos remunerados del BCRA: las llamadas Lebacs, Leliqs y pases pasivos. Su creación, después del colapso de la Convertibilidad en 2002, se orientó a recuperar una herramienta de política monetaria. Pero su uso abusivo posterior justificaba emitir un certificado de defunción para esos pasivos del BCRA en 2024. Así se hizo y, junto al certificado de defunción de otros pasivos monetarios del BCRA (los bids y los puts), se cumplieron los objetivos de la Etapa 2.
A diferencia de la transición del 2002, la solución a los problemas monetarios del 2024 se enmarcó en una estrategia que se propuso honrar todos los compromisos y contratos vigentes. Es decir, en 2024 el recupero de las herramientas de política monetaria que regularía los pasivos monetarios se encaró sin recurrir a atajos. Me refiero a los atajos que se utilizaron para la salida de la crisis de la Convertibilidad y que también se utilizaron para salir de la crisis previa al lanzamiento de la Convertibilidad, una década antes. Atajos que siempre perjudicaron a los ahorristas argentinos.
En 2025, el avance de la Etapa 3 (de “brecha cambiaria cero”) representa una mejora cuantitativa y cualitativa para el balance del BCRA. Es similar en importancia a la Etapa 2 del 2024 que eliminó los pasivos excedentes (“overhang de pesos”), pero ahora orientada a reconstituir activos faltantes (“underhang de dólares”).
• Los fondos del FMI recibidos por el Ministerio de Economía han sido volcados a recomprar Letras Intransferibles en dólares que tenía el BCRA en su balance. Esta operación implica una reducción de la deuda para el Tesoro y, al mismo tiempo, para el BCRA representa la adquisición de una herramienta cambiaria indispensable requerida para levantar el cepo desde una posición de fortaleza financiera.
• Las reservas líquidas del BCRA se seguirán reforzando durante 2025 con nuevos desembolsos de fondos de los organismos multilaterales. A su vez, la confianza que ha generado la implementación de la Etapa 3, y los más de 350 puntos básicos que ha caído el riesgo país desde su anuncio, permitirá la ampliación de la nueva facilidad de repo del BCRA con la participación de un conjunto más amplio de bancos privados internacionales. Es una mera cuestión de tiempo para que la caída del riesgo país le abra también la oportunidad al Tesoro de contar con fuentes adicionales de liquidez en dólares que le sirvan para refinanciar, cuando lo considere ventajoso, sus pasivos externos.
• La reducción del riesgo país es un objetivo buscado de la Etapa 3. Su mejora reciente, a pesar de un contexto global adverso por el conflicto de tarifas, resulta alentador. Representa un reconocimiento a la contribución que implica la liberación y flexibilización cambiaria a la hora de fortalecer el equilibrio externo y las expectativas de crecimiento económico. Resulta importante destacar que esta semana se dieron avances en el proceso de negociación de tarifas que llevan a cabo EE.UU. y China. Si se despejan escenarios adversos externos es posible anticipar una normalización de mercados globales y una aceleración de la caída del riesgo país argentino.
• Mientras tanto, y con el fin de seguir ampliando la disponibilidad de liquidez, el BCRA ha tomado nuevas medidas de desregulación prudente del mercado de cambios. Los cambios en la normativa le otorgan al Tesoro vías adicionales de financiamiento de fondos provenientes del exterior (siempre y cuando el financiamiento externo opere con un horizonte de inversión mayor a 6 meses).
Hoy el Tesoro puede evaluar este menú ampliado de opciones sin urgencia gracias a la eliminación del déficit fiscal, al aumento de liquidez del BCRA, a la nueva política cambiaria y al proceso significativo de repatriación de ahorros dolarizados de residentes.
Algunas cifras comparativas ayudan a dimensionar el posible impacto de las recientes medidas con relación a la abundancia de liquidez en moneda extranjera a las que permiten acceder. En el segundo año del intento de estabilización y apertura económica anterior al actual (2016-17), las tenencias registradas de no residentes de instrumentos de renta fija del mercado local se aproximaban USD 27.000 millones. En contraste, hoy la posición técnica en el mercado doméstico es infinitamente superior: esas tenencias no superan los USD 2.000 millones. Aún más importante, es que las necesidades de liquidez de hoy resultan infinitamente menores que en aquel entonces. Esto refleja los fundamentos económicos superiores del programa actual vs. el anterior: debido a la política de déficit cero y emisión cero (reforzadas por los fondos nuevos de los que ya dispone el BCRA).
Levantar el cepo: promover el crecimiento con equilibrio externo
La inexistencia de déficit fiscal también contribuye a seguir aumentando la oferta de dólares líquidos disponibles para el sector privado. Esta oferta no sólo fortalece la balanza de pagos en el corto plazo. También es un factor que refuerza el proceso de inversión privada que (a la par de la apertura comercial) permitirá bajar costos, mejorar la infraestructura, elevar la productividad y ampliar la capacidad exportadora a mediano plazo. Me permito destacar dos características de este proceso.
• Primero, el levantamiento de restricciones a la salida de capitales elimina una barrera a la entrada de capitales y al crecimiento económico. El impulso que la Etapa 3 le da a la recuperación económica surge en vísperas de que el nivel de actividad económica se encuentra próximo a superar su techo histórico (marcado en 2017). De hecho, la economía argentina no crece sostenidamente desde 2011, y no por casualidad desde ese año convivimos la mayor parte del tiempo con cepo cambiario.
• Segundo, debido a la adopción de flexibilidad, ese ciclo de crecimiento podrá desarrollarse libre de desequilibrios externos relevantes. Esta virtud no es inherente al régimen de flotación entre bandas. Es el resultado de combinar esa flexibilidad con un sesgo restrictivo de la política fiscal y monetaria. Es decir, responde al equilibrio general que establece, en conjunto, el marco macroeconómico.
Con respecto a esta dinámica, también sirve marcar el contraste de la coyuntura actual con la del último intento de estabilización (2016-17): en 2017 (con déficit fiscal) la economía crecía menos del 2% en 12 meses y acarreaba un déficit de cuenta corriente que apuntaba a más de 4% del PBI. Hoy la economía se expande en el margen a más del 6% y (sin déficit fiscal), los analistas de mercado proyectan que el déficit de cuenta corriente no superará el 1% del PBI.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha plasmado esta realidad en una frase contundente: “Nunca hemos vivido ni visto un programa económico y una coyuntura que se asemejen al de la actualidad”.
Sin lugar a duda, el escenario internacional siempre puede traer nuevos imponderables. Ante esa posibilidad, cobra importancia el ofrecimiento de apoyo financiero que el Departamento del Tesoro americano se mostró dispuesto a tramitar a favor del país en el evento de que haya un deterioro del escenario externo muy marcado. La última vez que el Tesoro americano concedió fondos de su reserva de estabilidad cambiaria fue a México en 1995.
Este respaldo internacional constituye un reconocimiento a un compromiso nacional igual de extraordinario: me refiero al compromiso del presidente de la Nación, Javier Milei, con un programa de desarrollo económico respaldado en la solidez de los fundamentos macroeconómicos y en la mayor libertad económica. Una prueba contundente del mismo es la reciente decisión del Ministerio de Economía de seguir avanzando, en medio de un año electoral, en la reducción de impuestos al sector productivo y, en simultáneo, elevar el objetivo de superávit fiscal primario por encima de lo acordado con el FMI (de 1.3% a 1.6% del PIB).
Medidas macroeconómicas para sostener el crecimiento económico
El conjunto de anuncios del 11 de abril introduce una serie de cambios fundamentales en el funcionamiento del mercado de cambios, clave para la integración comercial y financiera del país:
• Flexibilidad cambiaria controlada (régimen de bandas): determina el tipo de cambio que ayuda a la economía a acomodar shocks externos inesperados.
• Simplificación cambiaria (eliminación del “dólar blend”): facilita la operatoria y el hedging, no sólo en el mercado cambiario sino también en los mercados locales de futuros agrícolas.
• Unificación de mercados cambiarios (acceso al mercado libre de cambios): elimina la segmentación de liquidez, clarificando las señales de cambios en precios relativos que provee el mercado.
• Liberación cambiaria (eliminación del cepo): es amplia y profunda y se caracteriza por los siguientes cambios:
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- La eliminación total de restricciones para personas humanas (incluyendo monto máximo, restricción cruzada, Comunicación A7340, entre otras).
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- La normalización total de la cuenta corriente permitiendo el pago de importaciones de todo tipo de bienes y servicios desde origen (PyMEs), llegada a puerto y desde su prestación (servicios). Es decir, la normalización del comercio exterior.
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- Levantamiento de restricciones al pago de utilidades hacia adelante (balances comenzados en 2025) y para el pago de intereses de deudas comerciales y financieras intrafirma, entre otros conceptos.
Próximamente, el BCRA complementará estas medidas a través de la emisión de la Serie 4 de BOPREAL. Así se podrá canalizar de forma ordenada las obligaciones pendientes con el exterior asociadas a varios conceptos (stocks de dividendos y utilidades retenidas generadas hasta diciembre de 2024, servicios de deuda comercial y financiera con entidades vinculadas, y deudas comerciales acumuladas hasta el 12 de diciembre de 2023).
Medidas microeconómicas para reorientar el sistema bancario
En paralelo a las medidas macroeconómicas, el BCRA trabaja en la implementación de medidas de desregulación y supervisión que apuntan a una transformación profunda del sistema bancario. Se persigue el objetivo de que los bancos brinden servicios competitivos que promuevan el crecimiento del ahorro doméstico (en el circuito formal) y a ampliar y abaratar el costo del financiamiento disponible (al sector privado productivo).
A estos fines, el BCRA viene trabajando a nivel regulatorio (coordinadamente con la CNV, ARCA y UIF) en varios frentes. Desde la última presentación en este foro resulta oportuno destacar:
• Fomento del crédito en pesos: desde 2024, el Banco Central de la República Argentina implementó medidas significativas para desregular las tasas mínimas y máximas de interés, otorgando mayor flexibilidad y libertad al sistema financiero
• Normalización del sistema prudencial de encajes bancarios: aumento del respaldo de los depósitos reflejado en el crecimiento de la cuenta corriente de bancos en el BCRA (del 2.5% en 2023 al 12% en mayo, proyectando un 15% para fin de año).
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- Eliminación gradual de subsidios que disminuían los saldos en cuenta corriente y generaban distorsiones en las tasas activas.
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- Simplificación del sistema de “encaje con títulos” para hacer más eficiente el sistema y eficientizar los mecanismos de transmisión de tasa de interés.
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- Homogenización gradual de tasas aplicables para las partidas de características similar.
Adicionalmente, y dada la relevancia que cobra la alta concentración en moneda extranjera del ahorro doméstico, adquieren especial importancia los avances en dos otros frentes:
• La operabilidad de la competencia de monedas: dinamiza el uso de instrumentos de pago en dólares para operaciones comerciales en el mercado local. Incluye la introducción de la tarjeta de débito en USD, el QR interoperable para pagos con tarjeta de débito en pesos y dólares, el DEBIN programado (permite a los titulares de cuentas pagar las compras de bienes o servicios en cuotas fijas en pesos o en dólares con una única autorización).
• El fomento del crédito en dólares (siguiendo criterios prudenciales): el financiamiento bruto al sector privado mostró un repunte significativo (creciendo USD 18.500 millones, un 3,2% del PIB, entre enero de 2024 y enero de 2025). Medidas relevantes incluyen:
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- Supresión de las restricciones al financiamiento en moneda extranjera para grandes exportadores (junio 2024);
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- Eliminación de la exigencia adicional de capital mínimo impuesta a los bancos para otorgar financiamiento en dólares a empresas agropecuarias con acopios superiores al 5% de su producción anual (octubre 2024);
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- Otorgamiento de préstamos en dólares a no exportadores con fondos que provengan de fuentes externas (emisión de ONs locales o líneas de crédito del exterior).
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- Se mantiene la restricción de no utilizar depósitos en dólares para este tipo de financiamiento (febrero 2025).
Resultados inmediatos: una transición cambiaria sin sobresaltos monetarios
El levantamiento del cepo ha sido una prioridad desde el inicio el programa económico. Sin embargo, la Carta Orgánica le exige al Directorio del BCRA que, en búsqueda de normalizar el mercado cambiario, tome recaudos necesarios para cumplir su mandato de estabilidad de precios. La presencia de dos factores que podían cobrar fuerza en un escenario de flexibilidad cambiaria planteaba desafíos adicionales:
• Primero, el uso del dólar como unidad de cuenta de la economía en su conjunto. Esta consecuencia de la alta nominalidad dificulta los cambios de precios relativos entre transables y no transables (elevando éstos últimos ante cambios en el tipo de cambio).
• Segundo, el egreso reciente de un régimen de alta inflación con represión financiera. Al no imponer un costo financiero real sobre la acumulación de inventarios el mismo favorece la indexación de precios por factores macroeconómicos (la expectativa del dólar a futuro) sin consideración de las condiciones microeconómicas (de oferta y demanda).
Frente a esta realidad, el Directorio del BCRA consideró que encarar la flexibilización de la política cambiaria sin antes haber establecido una posición de fortaleza financiera y de credibilidad institucional (una opción sugerida reiteradamente por profesionales del sector privado), habría constituido una acción contraria al mandato principal del BCRA. Por esto se decidió que el saneamiento del pasivo (Etapa 2) y del activo (Etapa 3) de su balance debían constituir precondiciones al levantamiento del cepo de manera de minimizar los riesgos de “pass-through” cambiario a la inflación.
Considerando el objetivo principal de la política monetaria, los resultados de la transición del régimen cambiario son alentadores. Los impactos inmediatamente visibles sobre la economía y asociados a la transición han sido limitados:
• Hasta el momento, el tipo de cambio ha operado dentro de la banda con un sesgo en dirección a la banda inferior. Tomada en su conjunto, la volatilidad de los precios en diferentes mercados (spot y futuros cambiarios, liquidez y crédito doméstico, spot y futuro de bienes y servicios) no ha generado un ajuste que afecte el proceso de desinflación en curso.
• En particular, las tasas de interés de instrumentos de mayor liquidez en pesos que habían subido en anticipación al cambio de régimen se han normalizado y la expectativa inflacionaria descontada en instrumentos financieros resulta consistente con la continuidad del proceso de reducción de la inflación.
Por lo tanto, con equilibrio macro y con las herramientas monetarias y cambiarias apropiadas, se ha avanzado en despejar la incertidumbre que había sobre la capacidad de la economía de operar con un peso que fluctúa sin desanclar las expectativas macroeconómicas.
Aún reconociendo que la expectativa de inflación medida a través del consenso de analistas económicos (REM) publicada por el BCRA han mostrado una suba moderada, surgen múltiples atenuantes:
• Primero, el consenso mantiene una trayectoria descendente en el tiempo para sus expectativas de inflación mensuales.
• Segundo, las proyecciones de mediano plazo del REM se auto correlacionan con datos de inflación de corto plazo por lo cual suelen corregir rápidamente frente a los datos observados. Por ejemplo, desde mayo del año pasado la inflación esperada para los siguientes 12 meses bajó más de 60 puntos (de 88% a 26%). Resulta muy probable que esto vuelva a suceder en vista de los datos que anticipan un “pass-through” bajo.
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- La inflación minorista de CABA de abril,lejos de acelerar con respecto a marzo (3,2%), se desaceleró en abril (2,3%). Esta evidencia desestima los temores iniciales de la mayoría de los economistas que anticiparon una interrupción de la trayectoria descendente de la inflación.
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- Los indicadores de alta frecuencia de precios de las primeras semanas de mayo que monitorea tanto el BCRA, como las consultoras económicas, sugieren que la tendencia a la baja de la inflación de abril se reforzará el mes próximo.
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- El mercado financiero, que ajusta expectativas a través de los precios todos los días (en vez de una vez por mes como el REM), descuenta tasas implícitas de inflación (B/E) que se han retrotraído a niveles previos a los anuncios cambiarios.
El nuevo régimen cambiario incentiva a que sean las condiciones de oferta y demanda específica a cada mercado las que determinen los precios de bienes y servicios. Esas variaciones en las condiciones microeconómicas podrán generar subas de algunos precios y bajas de otros. Pero la posición fiscal y monetaria restrictiva que hoy determinan el equilibrio macroeconómico no convalida un aumento generalizado y sostenido de los precios. Por el contrario, el costo financiero positivo en términos reales, resultado de ese equilibrio, incentivará mayor eficiencia en el sector privado para determinar precios que sean de equilibrio y para manejar los flujos de negocios.
Desafíos adicionales: la agenda del BCRA hacia adelante
Las perspectivas económicas se muestran favorable para el 2025. De todas maneras, el Directorio del BCRA anticipa abordar algunos desafíos adicionales de orden comunicacional, regulatorio y operativo con el fin de continuar perfeccionando el marco monetario y cambiario.
• Con relación a la política monetaria: habiendo eliminado el excedente monetario (Etapa 1 y 2 del programa), el BCRA ha logrado establecer un control estricto de la cantidad de pesos en la economía. De hecho, hoy prevalece un sesgo restrictivo de la política monetaria (reflejada en los cambios en los encajes y en el ratio de préstamos a depósitos del sistema). Para mantener ancladas las expectativas en la Etapa 3, la comunicación debe evolucionar en las siguientes direcciones:
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- Ancla nominal (cantidad de dinero vs. metas de inflación): los regímenes anclados en metas de inflación requieren que el Banco Central ponga foco en calibrar la tasa de interés. Por el contrario, la comunicación del BCRA debe reforzar que el régimen vigente de control de la cantidad de dinero prevé la determinación de las tasas de interés por oferta y demanda.
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- Agregados bi-monetarios (remonetización vs. “overhang monetario”): La demanda de dinero sufrió un colapso en 2023 pero, reestablecido el equilibrio macro, eliminado los desbalances de stocks en 2024 y con crecimiento económico, ese desequilibrio está en proceso de corregirse en 2025. La comunicación de BCRA debe reforzar la virtud de este proceso de remonetización en pesos y en dólares. Siempre y cuando la trayectoria de esta última no atente contra la continuidad del proceso de reducción de la inflación.
• Con relación a la política cambiaria: en lo inmediato el BCRA no compra dólares en niveles de tipo de cambio por dentro de la banda cambiaria. Aunque está facultado para hacerlo, el compromiso establecido es el de comprar moneda extranjera cuando el tipo de cambio converja a la banda inferior. Esto persigue dos propósitos concretos y fundamentales:
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- Afianzar la credibilidad de los niveles de las bandas cambiarias al inicio del nuevo régimen cambiario.
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- Facilitar el proceso de descubrimiento de precios en el mercado cambiario y de bienes inmediatamente posterior a la flotación del peso.
• Con relación a la integración y desarrollo del sistema de pagos y finanzas: el BCRA seguirá promoviendo la competencia y la interoperabilidad de la infraestructura de los medios de pagos tradicionales y de las billeteras virtuales. Los cambios se implementarán guiados por un marco conceptual de finanzas abiertas (open finance). Ese marco se orienta a asegurar que el usuario del sistema resulte beneficiado por las mejoras de eficiencia en calidad y costo de servicio.
• Con relación a la supervisión de la intermediación bancaria: el BCRA mantiene su foco en mejorar:
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- La eficiencia operativa del sistema: promoviendo mejoras en la operatoria y en las convenciones de mercado que incentiven mayor previsibilidad, eficiencia y la integración de distintos ámbitos de intermediación financiera.
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- La eficiencia normativa del BCRA: eliminando distorsiones de la normativa propia, como la que podría surgir de superposiciones de exigencias de liquidez domésticos e internacionales.
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- La eficiencia regulatoria e impositiva general: colaborando en ámbitos profesionales para identificar las distorsiones a la eficiencia del sistema emanadas del marco jurídico e impositivo. Por ejemplo, el nivel muy elevado de las tasas de ingresos brutos provinciales y tasas municipales aplicadas al sistema financiero. La tasa promedio de IIBB del 8% aplicada al sector financiero duplica la tasa del 4% aplicable al siguiente sector económico con la carga tributaria más elevada. Esto no tiene razón de ser. Esa distorsión es un mero reflejo de la baja visibilidad que tiene ese impuesto sobre el costo que enfrenta el usuario del sistema financiero (ahorristas y sujeto de crédito) además del menor esfuerzo relativo de fiscalización que requiere su cobro al sistema financiero.
Conclusiones: un gran giro en el balance de riesgos estructurales
El régimen cambiario recientemente anunciado se orienta a perfeccionar el marco macroeconómico minimizando los riesgos de la transición. En 2024 el Directorio del BCRA enfrentaba grandes incertidumbres al proponerse avanzar en dirección a la Etapa 3 del programa de estabilización. Los recursos financieros y credibilidad obtenidos al inicio del 2025 permitieron acelerar los tiempos del levantamiento del cepo y la implementación de la flexibilización cambiaria. Al mismo tiempo se aseguró una transición ordenada en el proceso de reducción definitiva de la inflación.
El recorrido hacia la normalización de la economía es un camino largo que depende de las reformas impulsadas desde el sector público y las respuestas del sector privado frente al cambio en las señales de precios. La convicción y el pragmatismo en la toma de decisiones de política económica que ha producido los resultados del último año y medio seguirán siendo centrales en la evaluación de las opciones de política económica hacia adelante.
El Directorio del BCRA está comprometido a continuar trabajando con prudencia en las mejoras del régimen monetario, cambiario y el sistema bancario requerido para establecer las bases definitivas de la competencia de monedas. El avance se dará bajo la expectativa de que dicho régimen ayudará a consolidar el proceso de estabilización de precios y crecimiento de la economía. Y que contribuirá a preservar el equilibrio externo, a facilitar el cumplimiento de los compromisos contraídos y a impulsar el avance de las reformas orientadas a consolidar los principios de la libertad económica.
Muchas gracias



