Visión Institucional
A partir del lanzamiento de la Fase 4 del programa de estabilización y con el objetivo de fortalecer la transparencia y la comunicación del esquema monetario, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) retoma la publicación trimestral de su Informe de Política Monetaria (IPOM). La publicación, que se inicia a partir del tomo correspondiente al último trimestre de 2025, adopta la práctica habitual de los principales bancos centrales en materia de comunicación.
A través del IPOM, el BCRA comparte su diagnóstico sobre la situación macroeconómica nacional e internacional, presenta su evaluación de las perspectivas a futuro, y explica de manera sistemática las decisiones de política monetaria adoptadas con el fin de cumplir su objetivo de estabilidad de precios. El informe se estructura en capítulos dedicados al contexto macroeconómico, a la evolución de los precios y al accionar de la política monetaria, complementados con recuadros temáticos y apartados técnicos que profundizan el análisis cuantitativo de temas específicos. Este enfoque facilita una mejor comprensión de la relación entre la política monetaria, la formación de expectativas del sector privado y el equilibrio macroeconómico general.
A diferencia de otras experiencias de estabilización, el programa vigente permitió avanzar de manera sostenida en la corrección de los principales desequilibrios macroeconómicos heredados, cumpliendo los contratos preexistentes. El establecimiento del equilibrio fiscal, la eliminación del financiamiento monetario al Tesoro, la corrección de distorsiones en los precios relativos y el saneamiento del balance del Banco Central contribuyeron a reducir la inflación y permitieron liberar el mercado cambiario. La consistencia de las políticas fiscales, monetarias y cambiarias adoptadas permitió la convergencia de la economía a su equilibrio de corto plazo mientras que la perspectiva de reformas estructurales refuerza las expectativas en torno a su sostenibilidad de largo plazo. En este orden, el BCRA seguirá avanzando sobre la normativa que facilite el desarrollo eficiente y prudente del régimen de competencia de monedas.
El BCRA ha adoptado un régimen de control de los agregados monetarios como ancla de la evolución nominal de la economía. Esta decisión es consistente con experiencias exitosas de estabilización similares para economías en desarrollo. También toma en cuenta las particularidades de una economía caracterizada por una transición post-crisis y altamente dolarizada, en la cual los mecanismos de transmisión de la tasa de interés, el tipo de cambio, y la cantidad de dinero difieren de las observables en economías en estado estacionario. Bajo este marco, la política monetaria buscará que la oferta de dinero acompañe de cerca la recuperación de la demanda real de dinero.
El BCRA considera que están dadas las condiciones para priorizar el abastecimiento de la demanda de dinero a través de la compra de divisas durante el 2026, facilitando el objetivo de acumulación de reservas internacionales. Este diagnóstico refleja una reducción significativa en los conflictos y trade offs que pueden surgir entre objetivos económicos, implicando un contraste importante con las condiciones adversas que prevalecieron en la coyuntura de 2024 y 2025. Dicho esto, ante condiciones globales y domésticas permanentemente cambiantes la multiplicidad de objetivos de la política económica nunca deja de presentar un desafío para el manejo de la política monetaria. Siguiendo el mandato de su carta orgánica, el directorio del BCRA velará por preservar la estabilidad de precios, utilizando todas las herramientas de política monetaria a su disposición.



