The World Economy's Escape from Balance Sheet Recession

Richard Koo

2013 - Una preocupación recurrente en las economías occidentales —hoy en día— es que pueden estar dirigiéndose hacia una economía como la de Japón de la década perdida de los noventa. Similitudes notables entre los movimientos de los precios de la vivienda en los EE.UU. y en el Japón de hace 15 años sugieren que los dos países han contraído una enfermedad similar. La experiencia japonesa post-1990, sin embargo, demostró que la recesión de Japón no fue una recesión ordinaria. Es loable que los responsables políticos eviten el despilfarro fiscal y alienten el objetivo de autosuficiencia por parte del sector privado. Pero cada varias décadas, el sector privado pierde su autocontrol y genera una burbuja y sufre lesiones financiera importantes cuando la burbuja estalla. Eso obliga al sector privado a pagar la deuda, a pesar de que las tasas de interés son cero, lo que provoca una espiral deflacionaria. En esos momentos, y sólo en esos momentos, el gobierno tiene que tomar prestamos y gastar el exceso de ahorro del sector privado, no sólo porque la política monetaria es impotente en esos momentos, sino también porque el gobierno no puede decir que el sector privado que no mejore su balance. Aunque se puede impulsar la consolidación fiscal con mayores impuestos y menores gastos, si esos esfuerzos realmente tienen éxito en la reducción del déficit presupuestario es harina de otro costal. Cuando el sector privado está dispuesto y es capaz de tomar prestamos, los esfuerzos de consolidación fiscal por parte del gobierno llevan a un déficit menor y a un mayor crecimiento ya que los recursos que se liberan fluyen al sector privado más eficiente. Pero cuando la salud financiera del sector privado está tan deteriorada que se ve obligado a reducir su apalancamiento, incluso con tasas de interés en cero, una retirada prematura de los estímulos fiscales pueden aumentar el déficit y debilitar la economía. Como el importante desapalancamiento del sector privado continúa tanto en los EE.UU. como en muchos otros países, a pesar de las tasas de interés históricamente bajas, no es el momento de embarcarse en la consolidación fiscal. Tales medidas deben esperar hasta que se esté seguro de que el sector privado ha finalizado su desapalancamiento y está dispuesto a tomar préstamos y gastar los ahorros que quedarían sin colocar ya que el gobierno está llevando un programa de austeridad. Habrá mucho tiempo para pagar la deuda pública acumulada, ya que la hoja de balance de una recesión de esta magnitud es probable que esté a varias generaciones de distancia, teniendo en cuenta que los que aprendieron una dura lección en este episodio no cometan los mismos errores otra vez. La próxima burbuja y una hoja de balance de una recesión de esta magnitud se producirán sólo después de que ya no estemos aquí para recordar. Presentado el 14 de noviembre de 2013 en el ciclo de Seminarios de Economía 2013.