Exposiciones Permanentes

Entidades financieras predecesoras al Banco Central | Sala 5


Pocos años después de la Independencia Nacional, comenzó el proceso de transformación de la antigua administración colonial española con la creación de organismos estatales modernos.

Luego de 1820, se fundó el primer Banco de Buenos Aires, como un emprendimiento mixto de aportes del gobierno provincial e inversiones de comerciantes ingleses y porteños, además de una Bolsa de Comercio y de la Primera Oficina del Crédito Público para planificar el financiamiento gubernamental. Con posterioridad a la Organización Nacional que tuvimos con nuestra Constitución sancionada en 1853, nacieron nuevas dependencias estatales al servicio de una creciente expansión económica basada en el modelo “agroexportador”. Durante la presidencia de Bartolomé Mitre (1862-1868) se crearon la Oficina Inspectora de Bancos, que supervisaba a los bancos públicos y privados, y la Oficina del Crédito Público Nacional, para ordenar las deudas del Estado tanto con los acreedores internos del país como con los inversores extranjeros.

foto de emisiones sobre entidades financieras anteriores al BCRA

En 1890 el presidente Carlos Pellegrini creó la Caja de Conversión como un organismo exclusivo de emisión monetaria y reserva de oro, para restablecer la confianza de la moneda argentina deteriorada por un sistema abusivo de circulación de billetes de bancos públicos y privados. También en 1891 se fundó el Banco de la Nación Argentina, sobre la liquidación del Banco Nacional que había sido creado por el presidente Domingo F. Sarmiento en 1872, para establecer una sólida banca pública a nivel nacional.

Cuando en 1935, se creó el Banco Central, la nueva entidad rectora financiera continúo con las misiones de la Caja de Conversión y de la Oficina del Crédito Público Nacional –disueltas- y absorbió algunas funciones que tenía en ese entonces el Banco de la Nación Argentina.

La primera Oficina del Crédito Público

Luego de la caída del último Director Supremo en 1820, las provincias del Río de la Plata se gobernaron de manera autónoma, sin autoridades nacionales. La provincia de Buenos Aires, durante la gobierno del general Martín Rodríguez, sancionó la Ley del 3 de noviembre de 1821, de creación de un sistema de Crédito Público y Caja de Amortización.

Los capitales prestados al Estado bonaerense se registraban en el Libro de Fondos y Rentas Públicas, que se mantenía en custodia en la sala de la Legislatura provincial. Los préstamos que recibía el Gobierno de la provincia de Buenos Aires como garantía hipotecaria las tierras públicas y la recaudación impositiva.

En el año 1822, la provincia de Buenos Aires proyectó un préstamo de 5.000.000 pesos fuertes para remodelar el puerto de la ciudad, para instalar una red de agua corriente y para fundar tres ciudades nuevas en el sur bonaerense. En 1827 se firmó un empréstito por 1.000.000 de libras esterlinas con la firma británica Baring Brothers & Co., que fue el origen de la primera deuda externa argentina.

El dinero de este empréstito inglés – la parte que llegó, pues una tajada importante sirvió para pagar comisiones y adelantos de la devolución- fue utilizada, finalmente, para afrontar los gastos de defensa durante la guerra con Brasil por la invasión a la Banda Oriental del Uruguay, finalizada en 1828.

La devolución del capital y de los intereses en este préstamo financiero se canceló varias décadas después. Según el cálculo del ministro Pedro Agote, Argentina pagó aproximadamente 44 libras por cada una recibida.


Oficina del Crédito Público Nacional (1864 – 1935)

A fines del año 1863, durante la presidencia del general Bartolomé Mitre, se sancionó la Ley N° 79 de Organización del Crédito Público Nacional, de acuerdo al proyecto presentado por el Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield. Esta oficina dependía del Congreso Nacional y tenía como funciones principales administrar las deudas y créditos de la República Argentina.

En el año 1864 se abrió el Gran Libro de Rentas y Fondos Públicos donde se registraban los créditos y las deudas que había contraído nuestro país. Durante las primeras décadas del funcionamiento de la Oficina del Crédito Público Nacional se cancelaron las deudas de la Guerra de la Independencia (1810-1824), de la Guerra Civil entre Unitarios y Federales (1829-1853) y de la Confederación Argentina (1854-1862).

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, dicha oficina estableció diferentes empréstitos para financiar al Estado Nacional en la “Conquista del Desierto” de 1878; en la instalación de ferrocarriles y telégrafos; en la construcción de puentes y caminos, y de muchas obras públicas más como las redes de agua corriente y cloacas e importantes edificaciones públicas.

La Oficina de Crédito Público Nacional había comenzado a funcionar en la vieja sede del Congreso Nacional y luego se había mudado a la Casa de Gobierno Nacional. Entre los años 1912 y 1935 tuvo como sede el edificio de la calle San Martín 216 (hoy nuestro Museo), hasta que fue absorbido por el Banco Central de la República Argentina.

La historia de una magnífica joya

Norberto de la Riestra era un empresario argentino que se había radicado en Inglaterra en los años de 1840, y había conseguido hacer exitosos negocios comerciales y contactos financieros. En 1857, cuando De la Riestra ejercía como ministro de Hacienda bonaerense, se restableció el pago del empréstito inglés de 1824 que se había suspendido durante la Guerra Civil entre Unitarios y Federales.

El estallido de la Guerra del Paraguay en 1865 provocó la necesidad de que Argentina contrajera un nuevo empréstito inglés, cuya negociación recayó en el ministro plenipotenciario De la Riestra que había demostrado experiencia y habilidad para conseguir capitales e inversores británicos.

En el año 1866, Lord David Robertson –en representación de los inversores británicos– obsequió a Norberto de la Riestra un cofre cincelado en oro, con un magnífico topacio de 587 kilates engarzado en la tapa.

En el interior del cofre hay una dedicatoria en inglés a De la Riestra “en señal de su alta estimación y gran respeto hacia el hábil estadista, el prudente financista y el hombre noble y honesto en todas las relaciones de su vida”.

Los hijos de Norberto de la Riestra donaron la joya al Gobierno Nacional en memoria de su padre durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen.

En 1921, un decreto del Poder Ejecutivo Nacional dispuso que la histórica joya quedara en custodia del Crédito Público Nacional como homenaje permanente por “los eminentes servicios del distinguido financista y hombre de estado Don Norberto de la Riestra”. Desde 1935 el cofre quedó en custodia del Banco Central de la República Argentina.

Presidentes de la Caja de Conversión

1890 - 1891 Manuel Aguirre
1891 - 1892 Víctor Martínez
1892 - 1893 Nicolás Achával
1893 - 1894 Luis P. Molina
1894 - 1895 Plácido Marín
1895 - 1896 Rafael Peró
1896 - 1903 Francisco L. García (vicepresidente a cargo)
1903 - 1905 Carlos Alberto Mayol
1905 - 1907 José María Rosa
1907 - 1908 Luis Ortíz Basualdo
1908 - 1910 Pastor Senillosa
1910 - 1912 Luis Ortíz Basualdo
1912 - 1912 Juan Antonio Areco (vicepresidente a cargo)
1912 - 1912 Ignacio M. Gómez (interino)
1912 - 1913 Plácido Marín (interino)
1913 - 1913 Alberto Bosch (vicepresidente a cargo)
1913 - 1917 Luis Ortíz Basualdo
1917 - 1917 Plácido Marín (interino)
1917 - 1920 Luis Ortíz Basualdo
1920 - 1920 Juan Antonio Areco (interino)
1920 - 1922 Plácido Marín
1922 - 1923 Alberto E. Castex (vicepresidente a cargo)
1923 - 1924 Plácido Marín
1924 - 1925 Alberto E. Castex
1925 - 1925 Antonio Dellepiane (vicepresidente a cargo)
1925 - 1930 Alberto E. Castex
1930 - 1932 Nicolás A. Avellaneda
1932 - 1932 Antonio M. Delfino (vicepresidente a cargo)
1932 - 1934 Ernesto Mignaquy
1934 - 1935 Julio A. Rosa